FERNANDO GEIJO FERNANDO GEIJO
Mieres del Camino,
David MONTAÑÉS
Un equipo de demoliciones desembarcó ayer en Oñón para derruir las últimas viviendas del viejo barrio que aún quedaban en pie. El concejal de Urbanismo, Roberto Rodríguez, explicó que esta actuación pone punto y final a un farragoso proceso de expropiación que se ha prolongado durante bastantes meses. Además, el edil socialista subrayo que la eliminación de los inmuebles deja despejado el camino para que sociedad pública encargada del desarrollo del plan residencial de Oñón aborde la urbanización de los terrenos. No obstante, aún no hay fecha concreta para que se acometan estas labores.
El Principado pretende construir en Oñón algo más de 200 viviendas. En total, según explicaron fuentes municipales, son una veintena de parcelas las que están afectadas por un proyecto que ocupa una superficie total de 27.600 metros cuadrados, de los que 7.133 se destinarán a zonas verdes y 900 a equipamientos. Una vez completadas las expropiaciones y la demolición del barrio, el siguiente paso será la urbanización de toda la zona. El desarrollo urbanístico marcha con un enorme retraso sobre las previsiones iniciales -el plan urbano fue firmado en 2002 por el ex alcalde socialista de Mieres y actual director general de Deportes del Principado, Misael Fernández Porrón- y sin que se haya aclarado aún si la zona contará con pisos protegidos. Sogepsa, que desarrollará la zona, eliminó de sus últimas previsiones la construcción de las 136 viviendas de protección previstas en un primer momento, debido, según la versión oficial, al incremento en el precio de las expropiaciones, con el metro cuadrado muy por encima de lo que se pagó por los terrenos del Vasco-Mayacina.
Sin embargo, y en medio de una airada polémica política municipal, el Ayuntamiento, tras una intensa negociación, logró el compromiso expreso del Gobierno del Principado de que en la zona se levantarán pisos protegidos. Pese a ello, hasta la fecha, este compromiso no se ha hecho oficial ni ha trascendido cuántas viviendas se construirán. Los informes de Sogepsa tampoco recogen que el enclave vaya a ser de protección oficial.
Mieres y el Principado decidieron poner en marcha el plan integral de Oñón a comienzos de siglo, a la vista del progresivo e intenso deterioro que ha ido sufriendo este popular barrio mierense, hasta el punto que una parte importante de la edificación ya fue derribada hace meses por su estado ruinoso. Con el final de demoliciones, cuyos trabajos concluirán hoy, el Consistorio quiere evitar también que estos edificios puedan ser ocupados por personas de manera irregular.