Mieres del Camino,
David MONTAÑÉS
El alcalde de Mieres, el socialista Luis María García, anunció ayer que asumirá de manera inmediata la petición planteada por la dirección regional del PP para que los cinco concejales expulsados del partido dejen de ejercer sus funciones como representantes populares en el Consistorio. De esta forma, el grupo municipal del PP pasará a estar integrado únicamente por los dos ediles que se han mantenido fieles al partido, José Juan García y Luis Miguel Berandón. Esta forzada reorganización deja, no obstante, muchas interrogantes por despejar. El propio regidor reconoció ayer que se enfrenta a una situación «muy compleja». No se trata de lo que popularmente podría definirse como un «quítate tú para ponerme yo»; en juego hay muchos intereses, sobre todo económicos, ya que hasta tres de los concejales díscolos disfrutan, directa o indirectamente, de liberaciones en distintos grados. Además, habrá que dilucidar si a José Coto y su equipo se les aplica el pacto Antitransfuguismo.
Luis María García dejó claro ayer que no piensa dar ningún paso en falso. «Solicitaré a la secretaria municipal un informe para establecer la situación en que quedarán los ediles implicados». De momento, pasarán al grupo de no adscritos (antes Grupo Mixto). El regidor también apuntó que trasladará formalmente la petición del PP para que abandonen las oficinas que ocupan en el Consistorio. «Parece obvio que no podrán seguir actuando bajo las siglas del PP y yo en ese punto no tengo nada que decir». Ahora bien, el Alcalde sí puede desempeñar un papel importante a la hora de establecer en qué situación quedarán los cinco ediles díscolos, que hasta ahora le han apoyado en todos los debates de peso efectivo, como la tramitación de presupuestos o la aprobación de planes de obras. «Una cosa es la legalidad, que se aplicará según lo solicitado por el PP, y otra cosa es el apartado de la negociación política», dijo.
El PSOE debe establecer qué grado de funcionalidad tendrá el grupo de concejales que lidera José Coto, que, por su parte, ya han dejado claro que no renunciarán a sus actas. El informe que se encargue a la secretaria será la herramienta clave. Si el gobierno local se ve abocado a aplicar el pacto Antitransfuguismo, quedarán aislados sin apenas margen para maniobrar políticamente. Además, la situación en que se encontrarán los ediles que reciben sueldos será complicada. Si, por el contrario, el citado informe les deja las manos libres para actuar, tendrán en ellas la llave de la gobernabilidad de Mieres, ya que todo hace indicar que se mantendrán como el principal asidero en que se apoyará el Gobierno socialista cuando su minoría municipal lo haga encallar en alguna negociación.
A la espera de lo que dictaminen los informes, Luis María García afirmó ayer que «respetaremos los contenidos del plan antitransfuguismo». El Alcalde no pudo evitar hacer un pequeña reflexión personal sobre el grave conflicto generado en el seno del PP y cuya onda expansiva ha provocado un intenso seísmo en el Ayuntamiento: «Todo esto resulta muy complejo y también muy desagradable».