Mieres del Camino,
Antonio LORCA
El grupo municipal de IU de Mieres pidió ayer al equipo de gobierno que dé solución a los problemas del Club Santa Marina de fútbol. La coalición aboga por la construcción de un nuevo campo y propone dos emplazamientos: los terrenos situados detrás de la residencia de estudiantes que se está construyendo en el campus de Mieres, o bien en otros situados en la parte de arriba del pozo Barredo. Asimismo exigen una solución para las instalaciones deportivas del Campus universitario, donde algunos de los equipos de este club se están entrenando actualmente.
Así lo manifestaba el concejal de IU José María Prieto Álvarez, que, a su vez, exige que la construcción del campo de fútbol se haga «dentro de la ciudad de Mieres porque sacarlos fuera supondría costes adicionales al club difícilmente asumibles». Mientras se construya el campo, Prieto ha pedido que de forma inmediata «se solucione el problema de la apertura de las instalaciones deportivas del Campus de Mieres» y se ha quejado de las condiciones en las que los equipos del Santa Marina se tienen que entrenar allí: «Hace poco se les echó de los vestuarios sin previo aviso, tirándoles la ropa fuera y ahora deben ir a cambiarse y ducharse hasta el polideportivo sur». Asimismo, el edil de IU asegura que están «entrenando sin luz, con el alumbrado de la calle».
La apertura de estas instalaciones deportivas permanece estancada desde hace más de un año, cuando se terminaron las obras y a la espera de un acuerdo entre Educación y la Universidad, ya que ambas instituciones son reacias a correr con los gastos que supone la gestión de este espacio deportivo. «El Principado lanza la pelota a la Universidad, y viceversa, pero aquí no vale escudarse en otros; el Ayuntamiento tiene una responsabilidad que no puede eludir», explicaba Prieto.
Por otro lado, el edil manifestó que el campo de fútbol Mundial-82, donde entrenan equipos del Caudal y del Santa Marina, «no tiene ni calefacción ni agua caliente», si bien el presidente del Caudal, Ángel Fueyo, puntualizó que en los vestuarios «no es que no haya agua caliente, sino que al haber tantos equipos entrenando, las calderas no alcanzan para dar servicio a todos».