ROSA
TRAPIELLO
Este año 2010 están de aniversario en el Centro Social de Personas Mayores de Mieres, cumplen diez años. Este centro, que al principio todo el mundo conocía como centro de día, en la actualidad es exclusivamente un centro social. Es sorprendente conocer de cerca que existen muchos servicios a la comunidad que a veces nos pasan desapercibidos porque no los frecuentamos y te das cuenta de que existen multitud de ciudadanos/as que voluntariamente participan de forma desinteresada en las actividades que haga falta.
Este centro que les comento tiene 3.140 socios, un número importante para la población de Mieres, cuando, además, en el casco urbano existe otro centro, en este caso perteneciente a Cajastur, que también cuenta con muchísimos socios. Volviendo a este centro, que está de cumpleaños, he de decirles a los que no lo conozcan que merece la pena una visita, tienen de todo y para todos, su motivación es promover el envejecimiento activo, y vaya si lo hacen.
El centro funciona con una junta de gobierno formada por socios que son elegidos cada 4 años, la directora del centro y una trabajadora social. Las actividades que organizan parten de propuestas de interés de los socios y la dirección del centro y la junta trabajan en equipo. A la vista de las actividades que tienen les aseguro que trabajo hay y mucho, porque proponer, planificar y desarrollar todo el programa de actividades que tienen a través de una junta de socios y de la dirección es de sobresaliente. La junta la forman nueve personas divididas en equipos de trabajo que para sí quisiera alguna empresa, por supuesto, la directora no se queda atrás, luchadora, comprometida y una gran profesional, ha conseguido con la junta de gobierno que todo funcione a la perfección, si no, imagínense, tienen cursos y talleres para todos los gustos: gerontogimnasia, taichi, animación a la lectura, encaje de bolillos, talleres de memoria, prevención de caídas, informática (cuentan con una sala perfectamente equipada con nueve equipos informáticos, conexión a internet, etcétera, para uso de socios con ayuda de voluntarios, por si algunos no tienen conocimientos en este campo). Los socios con habilidades personales por sus profesiones ponen su granito de arena; así, una señora que era empresaria en el mundo de las flores da cursos de arreglos florales, una modista tiene un taller de costura y así una lista interminable de actividades que por el número y la variedad no se pueden describir una a una.
Por supuesto, tienen una cafetería donde se puede comer, bailes, excursiones lúdicas y culturales, recitadores? Aunque quizá, para mí, la estrella de este centro es el programa de voluntariado y, entre ello, destacar «la juguetería solidaria», es increíble y fascinante los juguetes tan bonitos y de tal calidad que fabrican para enviar a países con necesidad, digo fabrican, porque de principio a fin están elaborados por los voluntarios/as.
Que tantas personas, unas 400 diarias que pasan por este centro, empleen su tiempo socializando con otros/as, evitando así el aislamiento social, es una tarea muy importante. Puede estar la Consejería de Bienestar Social, que es de quien dependen, muy orgullosa del funcionamiento de este lugar, porque los mierenses lo estamos. Aunque sólo sea egoístamente, es genial encontrarse sitios como éste. No crean que hay que tener 65 o 67 años, no, allí hay socios con 50.
Con todos estos datos, igual a alguno/a le apetece darse una vuelta y a lo mejor asociarse (es gratis). Desde esta columna felicitar a todos/as los que hacen posible que centros como éste y otros muchos funcionen tan bien, y a éste y a su equipo, que cumplen diez años, ¡felicidades!, y cuando dentro de otros diez años cumplan su vigésimo aniversario que sea de la misma forma, tan jovial y saludable, como están haciendo ahora.
A todas y todos, buena suerte.