j. r. silveira
Vitalina Cáceres Mejía, de 53 años, es una de las pioneras dentro de la población dominicana en Mieres. Llegó al concejo procedente de la capital del país caribeño, Santo Domingo, en 1990, cuando apenas había compatriotas suyos en el concejo. «Llevo casi veinte años en Mieres y desde que llegué nunca he parado de trabajar», explica esta dominicana que trabaja desde hace trece años como encargada en un restaurante en el centro de Mieres. «Aquí llevo trece años y estuve de camarera en otro restaurante otros cinco más», dice Cáceres al tiempo que sirve el segundo plato del menú del día a uno de sus clientes. La comunidad de la República Dominicana en Mieres ha aumentado considerablemente en la última década, algo de lo que es consciente Vitalina Cáceres. «Desde que llegué aquí han venido la de dios de compatriotas míos», bromea. En tan sólo un año, la comunidad dominicana de Mieres pasó de 84 a los 142 miembros registrados en el último padrón. Setenta y ocho dominicanos más, que hacen de esta población la más emergente.