Mieres del Camino,
Antonio LORCA
El Juzgado de primera instancia número 1 de Mieres ha condenado a la empresa E.ON Distribución (anteriormente Electra de Viesgo Distribución) a pagar a un vecino, S. A. C., la suma de 16.446 euros por los daños causados en una finca rústica de su propiedad durante el incendio forestal que afectó a la parroquia de Santa Cruz (Mieres) en el mes de enero de 2008. El fuego obligó a desalojar a quince vecinos de sus domicilios, así como a intervenir a Protección Civil y a Bomberos de Asturias para extinguirlo, en un día de fuerte viento.
La sentencia considera ahora como hecho probado que «el 15 de enero de 2008 se produce un incendio en Santa Cruz de Mieres, frente a la subestación que E.ON tiene en dicha población, sobre las 15.15 horas, tras dos explosiones producidas con un intervalo de 5 minutos (según los testimonios de dos vecinos que fueron testigos de los hechos), existiendo fortísimas rachas de viento».
Asimismo, en el auto de la juez doña María del Carmen Blanco Alonso se reconoce que «el fuerte viento existente hizo que el viento se extendiera con gran rapidez, provocando una difícil situación». Dicho incendio, que fue provocado por las explosiones que se produjeron en la subestación de E.ON, «quemó la edificación (cuadra) que don S. A. C. tiene en la finca rústica denominada "Terrona" o "La Mentira", sita en términos de Grilleo, parroquia de Santa Cruz, con su contenido, así como el cierre de la finca», asegura la sentencia judicial.
El incendio ocurrido hace dos años estuvo a punto de acabar en tragedia. Desde un principio, los vecinos denunciaron que las llamas fueron ocasionadas por varias explosiones en una de las decenas de torretas de alta tensión que la empresa E.ON tiene en las inmediaciones del pueblo.
Sin embargo, la empresa dijo desconocer el origen del suceso y declinó cualquier tipo de responsabilidades en los acontecimientos. Ahora, más de dos años después, los tribunales dan la razón a los afectados y penalizan la conducta seguida por la compañía.
Los efectivos de Bomberos de Asturias, así como los operarios de Protección Civil tuvieron que aplicarse a fondo para extinguir las llamas, que se reavivaban una y otra vez por causa del fuerte viento que sopló aquel 15 de enero de 2008, y que llegó a pocos metros de las viviendas de Santa Cruz. Algunas chabolas y casetas de la zona quedaron reducidas a ceniza por las llamas. Lo mismo sucedió con la superficie arbolada que rodea la localidad.