L'Ará (Riosa), A. VELASCO
El poblado minero de Rioseco vuelve a estar a cielo abierto, libre de los arbustos que lo cubrían y del olvido. Las obras de la primera fase de rehabilitación del entorno de las minas de cobre de Texeo, en Riosa, ya ha finalizado, y las transformación de la zona ha sido espectacular. El alcalde riosano, José Antonio Muñiz, explicó que este proyecto es solo la primera piedra de un ambicioso plan turístico, que se irá completando con más actuaciones que pongan en valor el vestigio minero cuyo origen, según los análisis de los restos hallados en la zona, se sitúa en el 2.500 antes de Cristo.
José Antonio Muñiz explicó que en esta primera actuación, que contó con una aportación de 600.000 euros de la Consejería de Industria y Empleo, «se ha realizado el desbroce de un setenta por ciento de los terrenos de la zona». Posteriormente, las restauraciones de los elementos del poblado comenzaron con la rehabilitación de la chimenea, un vestigio que por su deteriorado estado urgía reparar. «Tenía partes que se venían abajo», explicó el regidor riosano.
A continuación, el trabajo se centró en la recuperación y la rehabilitación de cuatro de las cinco casas del poblado que quedan en pie. Las construcciones, de dos alturas, fueron empleadas como oficinas, cantina, economato, viviendas y cuadras vinculadas a la mina de cobre de Texeo. En este caso, los trabajos se centraron tanto en el exterior como en el interior de los inmuebles, que tras los trabajos han quedado totalmente restaurados. Además, también se ha aprovechado para construir una red de saneamiento y llevar el agua al poblado. Se han colocado paneles identificativos en cada una de las casas, y se han cerrado las bocaminas de la explotación de cobre para evitar accidentes. Además, las intenciones del equipo de gobierno riosano pasan por restaurar alguna de estas bocaminas para que posteriormente pueda ser visitada por los turistas, algo que también se hará con la Casa de los Ingenieros, construcción principal de Rioseco, y sobre la que giraba toda la actividad.
Precisamente con ese fin de restaurar la Casa de los Ingenieros, el Ayuntamiento de Riosa y la Fundación Comarcas Mineras (Fucomi) pondrán en marcha en septiembre un taller de empleo en el que 16 jóvenes participarán durante un año en las labores de rehabilitación del inmueble central de Rioseco, en el que se pretende habilitar un museo o un centro de interpretación sobre los orígenes de la minería del cobre en Asturias.
En 1888, el entonces director de Fábrica de Mieres, el holandés Alejandro van Straalen, descubrió por casualidad las minas de cobre prehistóricas de Texeo y junto a otros cuatro socios creó la empresa Minas del Aramo para explotarlas. En 1893 se iniciaron las obras del poblado de Rioseco, al pie de las minas de montaña, y cuatro años después se constituyó la compañía The Aramo Cooper Minas Ltd., de capital inglés, que dio el impulso definitivo al proyecto y dejó su huella en el poblado, construido al más puro estilo británico. Las minas, que pasaron por diferentes manos, se mantuvieron abiertas hasta los años 60 del pasado siglo. Luego, durante casi medio siglo, permanecieron en el olvido, hasta que hace unos años se retomaron las investigaciones arqueológicas que sacaron a la luz su importancia.