Riosa, Julio VIVAS
El Ayuntamiento de Riosa tiene en marcha el proyecto para la recuperación de una antigua senda que une el poblado de Rioseco con las minas prehistóricas de Texeo. Así lo anunció el alcalde de Riosa, José Antonio Muñiz, quien destacó que esta iniciativa complementa la labor de restauración del entorno de las antiguas explotaciones de Cobre, cuya primera fase se terminó hace unas semanas.
La senda, de 1,5 kilómetros, «está totalmente inutilizada, a pesar de su gran valor, por eso merece la pena su recuperación», señaló Muñiz, quien manifestó su esperanza en que los trabajos se puedan iniciar durante el presente mes. En principio, el Ayuntamiento de Riosa cuenta con una partida inicial de 50.000 euros con los que se podrá recuperar el trazado.
José Antonio Muñiz también resaltó la importancia de esta iniciativa y su complementariedad con la recuperación de las minas de Texeo, un proyecto que contó en un principio con una aportación de 600.000 euros procedentes de la Consejería de Industria y Empleo con el que se ha realizado el desbroce del 70% de los terrenos de la zona. También se han restaurado algunos de los elementos del poblado minero, como la antigua chimenea, un vestigio «que se venía abajo», según relató Muñiz, así como un conjunto de casas del antiguo poblado minero.
Para las próximas fases, el Consistorio riosano pretende la restauración de algunas de las bocaminas -a las que se accede a través de la senda que se pretende recuperar-, con la intención de que puedan ser visitadas por el público como una atracción más para el turista que se decida a visitar el entorno de las minas de cobre de Texeo. Asimismo, en septiembre arrancará un nuevo taller de empleo organizado por la Fundación de las Comarcas Mineras (Fucomi) en el que sus participantes trabajarán durante un año en las labores de restauración de la Casa de los Ingenieros, instalación principal del poblado de Rioseco, sobre la que giraba el resto de la actividad.
Las minas de cobre de Texeo datan del año 2500 antes de Cristo, tal y como se ha constatado a través de los restos encontrados dentro de la explotación. De este modo, por allí han pasado generaciones prerromanas que utilizaban el cobre para construir escudos tras alear el metal con estaño. También el Imperio Romano se sirvió de esta mina años después. La última vez que se explotaron fue en los años sesenta, cuando la mina estaba a cargo de una empresa inglesa que finalmente la acabó vendiendo. Y a pesar de que estaba en desuso, no fue fácil para el Ayuntamiento riosano hacerse con las instalaciones, que fueron adquiridas finalmente en septiembre de 2007 por 60.000 euros gracias a una subvención del Principado de Asturias, que dio pie a que finalmente el Ayuntamiento de Riosa siguiese adelante con su proyecto.