LUIS MARÍA GARCÍA
Alcalde de Mieres, no optará a la reelección
Mieres del Camino,
David MONTAÑÉS
El socialista Luis María García dejará de ser alcalde de Mieres la próxima primavera tras cumplir dos mandatos en el cargo. Lo anunció a finales de septiembre dejando paso a la que puede convertirse en la primera regidora del concejo, Diana González, actual edil de Cultura. García sostiene que la decisión ha sido personal, propiciada, en gran parte, por el desgaste que conlleva el día a día en el Ayuntamiento. Antes había sido concejal, director general de Industria (1999-2003) y diputado regional, pero la actividad municipal ha sido la que más le ha marcado. Se siente apreciado por el partido, pero, pese a ganar dos elecciones con cierta holgura, echa en falta más muestras de cariño de sus vecinos. No lo dice con esas palabras, pero casi.
-¿Con qué animo afronta estos últimos meses como alcalde?
-Me encuentro bastante más distendido a raíz de tomar la decisión. Los problemas ya no los afrontas a largo plazo, sabes que no los vas a sufrir eternamente. Ahora bien, no me falta ánimo para abordar el trabajo durante los próximos meses. Aunque sólo sea por amor propio quieres dejar arreglado todo lo que puedas. Cuando yo cojo las riendas del Ayuntamiento me encuentro con un trabajo hecho de anteriores compañeros. Hay que preparar el terreno al siguiente. No me faltan ganas pero sí siento algo de desahogo.
-¿Cuándo tomó la decisión de no seguir?
-No hay un momento concreto, en mi caso ha sido un estado de ánimo, encontrarte cada vez más falto de optimismo, pero empecé a sentir la cuesta abajo cuando los errores y las críticas me empezaron a hacer más daño. Quien ocupa un cargo de estos se encuentra demasiadas veces con la incomprensión de parte de la ciudadanía. Es frustrante percibir que cuantas más obras ejecutes para mejorar el concejo más problemas vas a encontrar. Es imposible abordar actuaciones sin generar roces con vecinos.
-¿Cuándo se ha sentido más abrumado?
- Hubo dos momentos puntuales y estrechamente relacionados. Hablo de la gran nevada del pasado invierno y del temporal de lluvia de junio. Esta última riada en especial me afectó bastante. Si analizo hoy lo sucedido, con calma y objetividad, se generó una situación inédita en los últimos cincuenta años en Mieres. Lógicamente entiendo que la gente pueda estar cabreada y temerosa, pero eché en falta capacidad de comprensión. El alcalde no es el culpable de todo. Percibí que los esfuerzos no se valoraban. No pude por menos que preguntarme que yo a quien había matado. Ese fue un momento determinante a la hora de tomar una decisión sobre mi futuro.
-¿Es desagradecida la política?
-Muchas veces las cosas no dependen de la capacidad que uno tenga o de la entrega. Hay muchas injusticias. En ocasiones se valora más a un político que a otro sin razones objetivas. La política es un arte que los implicados hemos desvalorizado. Las fuerzas políticas, con sus descalificaciones mutuas, hacen pensar que el que está en este mundo algo busca. Nadie puede discutir que esta actividad esconde egocentrismo, pero también ganas de dar un servicio público. La mayoría de los políticos están alejados de la corrupción y eso lo quiero dejar claro.
-Volvamos a su decisión de dejar el cargo. ¿El partido intentó hacerle cambiar de opinión?
- Quiero ser muy honesto en este punto. Yo tenía una decisión tomada y se la trasmití al partido. Les pedí que me liberaran al no encontrarme con suficiente ánimo para afrontar un tercer mandato. Ahora bien, también subrayé que si no veían un sustituto claro y de garantías yo seguiría, ya que siento que debo ser agradecido. Los cargos políticos que he ocupado nunca los pedí y pienso que debía ser agradecido manteniéndome disponible. Ahora bien, no quiero pecar de «babayu». La verdad es que no sé qué hubiera pasado si me hubieran ofrecido seguir. Igual si digo que me presento meto al partido en un compromiso (risas).
-Diana González ha estado en su equipo de gobierno. ¿Qué opina de la nueva candidata?
-Tiene capacidad de trabajo y pese a ser una persona joven cuenta con una dilata experiencia. Está preparada para afrontar el reto. Además es abogada, los estudios que mejor se adaptan a la actividad política.
-¿Qué consejos le daría?
-Hay que trabajar mucho. No puedes bajar la guardia. Hasta cuando sales a cenar estas trabajando. Hay que delegar, pero sin dejar de estar encima de las cosas. También hay que estar mucho en la calle. No hay fórmulas mágicas.
-¿Qué retos le quedan aún pendientes?
-Hay varias obras de los fondos mineros que tenemos que poner en marcha. Pienso que la mejora de la plaza de Ujo, con la iglesia prerrománica, será una actuación llamativa . También me gustaría dejar iniciada la obra del nuevo Ayuntamiento en la Mayacina, abordar la cubierta del puente de Seana y adquirir los terrenos en La Villa reservados para nueva vivienda social. En ocho meses poco más puedo pretender, aunque siempre estás pendiente de pequeñas cosas. La situación económica de Mieres me preocupa , pero hay que asumir que estamos envueltos en una dinámica general.
-En estos siete años usted ha mostrado un gran empeño en mejorar la estética de Mieres. ¿Lo ha conseguido?
-No quiero parecer soberbio pero me siento orgulloso de lo que hemos avanzado. Tengo en casa un álbum de fotos de hace ochos años y el cambio es significativo. Ya no hay contenedores en la calle y las paredes no están llenas de carteles.
-¿Es su mejor legado?
-En el día a día lo que más tiempo me ha ocupado es el mantenimiento de la estética urbana. Aún hoy voy por la calle y si veo un cartel colocado en un sitio que no corresponde lo arranco yo mismo. La persona del Ayuntamiento con la que más contacto tengo es la encargada del área de limpieza. Puedo decir que mi gran satisfacción es ver un Mieres limpio a las ocho de la mañana, aunque mi gran frustración es ver un Mieres a las ocho de la tarde no tan limpio. En el tema de la limpieza me involucré personalmente y muchas veces me sentí sólo. Hay que recordar que cuando el pacto con IU estaba aún vigente se desentendieron de este tema al considerar que se trataba de una apuesta personal. Al final las pequeñas satisfacciones que da ser alcalde es lograr cosas sencillas, como que en el carrillón del Ayuntamiento suene «Hermosa villa de Mieres».
-Usted ha dicho en alguna ocasión que la ruptura con IU fue uno de sus momentos más duros.
-Aquello fue muy malo. Llevábamos unos años gobernando con ellos y haciendo luz de gas al PP, les apartamos por completo y tal vez fue un error. Al romper con IU nos quedamos solos. Ellos hicieron sangre y el PP nos hizo pagar su anterior aislamiento. La segunda mitad del anterior mandato fue dura.
-¿En aquel proceso se sintió atacado personalmente?
-Sí, tuve esa sensación. Lo que no sé es si fue una sensación cierta a no, pero la tuve. Lo pase mal durante la moción de confianza.
-¿Piensa que será recordado como el Alcalde que impulso la Mayacina?
-Hombre, algo de responsabilidad tengo y no renuncio a ese minuto de gloria. Ahora bien, sin hacer de menos el trabajo realizado estos años, lo cierto que me tocó igual que le hubiera podido tocar a otro.
-¿Por qué la Mayacina tardó tanto tiempo en salir adelante?
-El problema fue económico. Recuerdo que hace unos meses el presidente de Sepes, al ser interrogado por las cuentas de esta operación urbanística, señaló que si hubiera echado números no hubiera firmado el proyecto. La Mayacina ha salido adelante por un mandato político, porque económicamente es una operación muy costosa.
-¿Se arrepiente de haberse mordido demasiado la lengua?
-Si hubiera dicho siempre lo que pienso es posible que ahora estuviera más satisfecho personalmente, pero la política exige comulgar con cosas con las que no estás de acuerdo. Lo que sí puedo decir es que me he sentido cómodo con el partido. No hay que olvidar que llegé al PSOE desde el CDS y todo requiere un tiempo de aclimatación. El partido se ha portado muy bien conmigo.
-¿Aún se siente en ocasiones un invitado en el PSOE?
-Si alguien puede pensar eso a estas alturas, sinceramente, debo decir que es un gilipollas. No puedo decir otra cosa y de verdad que no me preocupa. Ahora bien, gilipollas los hay en todos los sitios (risas).
-¿Seguirá en la política?
-No digo nada nuevo cuando afirmo que me gusta la política. Nunca he rechazado una proposición del partido, pero nunca he pedido nada. La verdad es que no me veo en casa. A estas alturas uno no puede ser ingenuo y esperar un cargo. Si llega bien y sino habrá que asumirlo.
-Dígame que le sugieren los siguientes nombres. Vicente Álvarez Areces
-Tiene una capacidad de recuperación y de trabajo impresionante. Es una persona inmune a los desalientos, siempre vuelve a la carga.
-Javier Fernández
-Tiene una filosofía política muy desarrollada. Es serio, con capacidad de trabajo y muchos conocimientos. Yo coincidí con él en la Consejería de Industria y trabajé muy a gusto.
-José Ángel Fernández Villa
-Dentro de unos años nos daremos cuenta de su importancia. Personalmente he tenido roces con él debido a su carácter, pero no puedo dejar de reconocer su enorme intuición política y su importante papel, casi esencial, en el proceso de reconversión.
-Juan Vázquez
-El ex rector ha sido mi gran decepción. No quiero entrar en más detalles, pero esperaba otros comportamiento por su parte hacia el campus de Mieres.
-Luis María García.
-Es muy difícil definirse a uno mismo. Soy bastante rompehuevos. Cuanda cojo las cosas no las suelto. Me gusta acabar las cosas.