Mieres del Camino,
C. M. BASTEIRO
Los ganaderos de Mieres están sufriendo una oleada de ataques de cánidos que ya se ha saldado con la muerte de más de diez ovejas, gallinas y un potro. Todo apunta a que los ataques son obra de perros asilvestrados, porque después de morder a los animales los dejan morir desangrados sin comérselos.
El primer ataque de los cánidos tuvo lugar hace unas semanas, en Tablao. Los cánidos acabaron con cuatro ovejas en una finca de la zona. Después, se dirigieron a la Xagosa y acabaron con tres ovejas, un carnero e hirieron a otras dos reses. Sergio González, propietario de la ganadería de la Xagosa, explica que «en cuanto llamamos al veterinario y vio como habían quedado las reses, nos dijo que era obra de perros asilvestrados». Las razones, según el ganadero, son que «los animales no mueren en el acto y no se los comen, si no que los dejan ahí agonizando». Después de atacar en la finca de González, los cánidos «también se metieron en un corral y terminaron con todas las gallinas». Unos días después, mordieron a un potro recién nacido, que terminó muriendo desangrado y mataron más ovejas en los Pontones.
Los ataques se producen «en un radio de diez kilómetros» y nunca antes de las ocho y media de la tarde. «De eso estamos seguros porque nos conocemos todos los ganaderos de la zona y hasta esa hora, más o menos, estamos todos en las fincas con el ganado, por lo que antes sería imposible que atacaran».
Con todos estos datos, Sergio Rodríguez se dirigió al Juzgado y puso una denuncia por el ataque a su ganadería. «Se archivó porque no aparecen los dueños de los perros», señaló el ganadero. También pidió ayuda al Seprona, «pero nos dijeron que al tratarse de perros asilvestrados, tal y como muestran las pruebas, es responsabilidad del Ayuntamiento».
El ganadero pide ahora que el Consistorio tome cartas en el asunto. «Queremos que se haga una investigación a fondo, que se busque a los perros y que se pida responsabilidades a sus dueños», explicó. González no va a aceptar «que hagan pagar a unos propietarios que no tienen culpa, no nos vale que le carguen el muerto a alguien que no ha hecho nada, así que esperamos que se investigue de verdad». En el caso de que los perros no tengan dueño, el ganadero propone «que se lleven a cabo batidas, para acabar de una vez con los ataques».
En este sentido, González aseguró que «si siguen apareciendo ovejas muertas, tendremos que dejar de criarlas». Tiene un rebaño pequeño, y «con el ataque me quedé sin tres y sin el carnero, que es bastante caro», explicó. Además, tuvo que invertir «en curar a las ovejas que quedaron vivas pero con heridas». Aparte de los gastos derivados del ataque, el ganadero aseguró que «también me duele por los animales, que tienen una muerte horrible». Sus ovejas murieron desangradas por mordeduras en el cuello.