Dando la lata

De tripas

La incómoda situación de los sonidos estomacales

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De tripas
De tripas  

RICARDO V. MONTOTO Les suenan las tripas? A mí, una barbaridad. Principalmente, a causa de los nervios. Como esté un poco inquieto, los intestinos se me ponen igual que una montaña rusa y se desatan los ruidos.

En los juicios lo paso fatal. Quieras que no, siempre anda uno intranquilo, pues resulta casi imposible llevarlo todo atado y bien atado. Y las tripas se resienten y protestan. El otro día, justo en el momento en que un testigo declaraba exactamente lo contrario de lo previsto -algo de lo más común, por otra parte-, fue tal el sonido que emitieron, una especie de glo-glo-glo como de cañería seriamente atascada que, para distraer la atención de la sala, me giré a mirar por la ventana, tratando de echarle la culpa a un canalón. Te temo que no coló.

Y en los funerales es un horror. Porque ya está todo el mundo acostumbrado a que suenen los móviles -y es que la gente lleva muy mal eso de apagarlos y respetar el recogimiento de los familiares en un trance tan duro- pero un ruido desbocado de tripas, como un chirrido de bisagra vieja y reseca, espanta al más pintado. Los parroquianos vecinos de bancada te miran con desaprobación y luego observan tu barriga, incapaces de comprender que algo así pueda producir sonidos tan aterradores. La última vez que se sucedió procuré disimular adoptando un gesto de profunda alarma y mirando en dirección al féretro. Total, nadie con un poco de corazón reprocharía al difunto que le sonaran las tripas. En una situación así, cualquiera se pone de los nervios.

Y el hambre también despierta a la bestia. No hay nada peor que entrar a mediodía en una panadería. La semana pasada, incluso logré asustar a la pobre dependienta. Le fui a pedir una barra de medio, pero antes, hablaron mis tripas; y lo que dijeron fue tan desagradable que la chica corrió a refugiarse en la trastienda. ¡Qué apuro! Yo mismo me sobresalté. "¡Calla, bicho!"- grité, como dando a entender que traía un perro conmigo. Pero, ¿qué clase de perro hace un ruido así? Un cocodrilo, quizás. Abandoné precipitadamente la tienda, sin pan y sin perro, antes de que llegara la policía.

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