La Nueva España

Los ganaderos del Caudal retoman la cría de ovejas y cabras al caer los ataques del lobo

27.03.2012 | 05:25

Mieres del Camino,


C. M. BASTEIRO


Los ganaderos de la comarca del Caudal están retomando la cría de ovejas y cabras después de unos años de abandono. El informe anual de la Asociación de Ganaderos Afectados por el Llobu (AGALL) refleja un incremento «espectacular» en el número de cabezas de ganado ovino y caprino. En 2010, el censo de los concejos de Mieres, Riosa y Morcín alcanzaba las 180 reses, frente a las 1.400 con las que se ha cerrado 2011. Se trata de un incremento que los ganaderos relacionan con la reducción de ataques de lobos en la comarca. Los portavoces de AGALL aseguran que «durante el pasado año, la zona de Mieres, Morcín y Riosa apenas ha sufrido pérdidas de ganado por los ataques de cánidos».


El mayor incremento de cabezas se ha registrado en el censo de cabras, que ha pasado de 40 a 400 cabezas. «Tiene su explicación, puesto que las cabras son muy difíciles de controlar y, por lo tanto, es muy fácil que sean atacadas en el monte», según explican los ganaderos.


En cuanto a las ovejas, el censo de la comarca se ha incrementado desde las 140 hasta las 900 cabezas. El ganado ovino tiene en su docilidad, según señalan desde AGALL, su mayor defecto frente al lobo. «Un cánido salvaje puede terminar, en un único ataque, con muchas cabezas, por eso hubo un momento en el que la cría de ovejas ya no resultaba rentable», añaden.


La cría de ovino y caprino «prácticamente desapareció», según Agall, desde 2006 hasta 2011. De hecho, el censo aún no alcanza el número de reses registradas a principios de siglo. Según el colectivo ganadero, Mieres, Riosa y Morcín sumaban en el año 2000 más de 2.000 cabezas de ganado ovino y caprino.


Volver a esa cifra es el objetivo de la asociación porque, según aseguran, «el ganado pequeño es muy beneficioso para el cuidado de los montes, ya que come la maleza y mantiene limpios los prados y caminos». Para conseguirlo, quieren «un exhaustivo control de los lobos, puesto que si los ataques son muy frecuentes, es imposible mantener la cría de ovejas y cabras».


En el último año, según AGALL, el concejo de Mieres no ha registrado ningún ataque de lobo. Morcín y Riosa perdieron, tal y como consta en el balance anual de la asociación, 49 reses. Los portavoces del colectivo ganadero valoran estos datos como «muy positivos», en contra de los que se han registrado en el municipio de Lena. Los valles del Huerna y Pajares sumaron la pérdida de más de 120 reses en 2011.

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