Siero y Noreña

Las terrazas de Siero, un debate ruidoso

l Los vecinos consideran excesiva la norma que impide arrastrar las sillas
l Los camareros se toman con ironía la prohibición prevista en la ordenanza municipal

 
Las terrazas de Siero, un debate ruidoso
Las terrazas de Siero, un debate ruidoso  manuel noval moro
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Manuel NOVAL MORO

Pola de Siero,

Los camareros de Siero dejarán de hacer ruido a la hora de montar las terrazas. Al menos, si se tiene en cuenta la nueva ordenanza municipal, que prohíbe arrastrar las sillas para instalarlas en los espacios exteriores de los bares. Tan singular norma no ha pasado desapercibida en la calle, donde se ha suscitado un interesante debate.


Y es que el futuro reglamento tiene varias normas que tratan aspectos muy novedosos que han llamado la atención de hosteleros y vecinos, como la citada prohibición de arrastrar las sillas a la hora de montar y recoger las terrazas. Además, también hay un puñado de restricciones estéticas, especialmente en el casco antiguo, o la regulación de los horarios, que establece que por semana, los domingos y festivos sólo podrá haber terrazas hasta las doce de la noche, y las vísperas de festivos, hasta las dos de la mañana. LA NUEVA ESPAÑA ha pedido a hosteleros y clientes su opinión sobre la nueva normativa, y en sus respuestas hay más coincidencias que desacuerdos.


Faustino Rodríguez García, «Tino El Carneru», vecino de la Pola, es cliente asiduo de los bares de Les Campes y no duda en afirmar que «la prohibición de arrastrar las sillas no tiene ningún sentido, porque hay ruidos mucho más graves que no se controlan». Por otra parte, le parece bien «lo de unificar la estética del casco antiguo», aunque reconoce que «es una zona que ya está muy estropeada y no tiene mucho arreglo».


Otro cliente de los bares polesos, Alberto Quirós Fuego, «Beto», considera que el problema de los ruidos está en otro sitio, que son los propios clientes los que pueden causar las molestias. «En las terrazas la cuestión está en que no se den voces; las sillas no meten ruido». Para «Beto», «es normal que la gente quiera disfrutar y salga a la calle a tomar algo; la cuestión es que respeten a los vecinos, que se hable normal, sin discusiones ni líos».


Raúl Díaz, vecino de Oviedo que suele acudir a los bares de Pola de Siero, cree que es imposible que no haya ruido en la calle y se pone de parte de los hosteleros: «Lo normal es que hagan algo de ruido, eso lo va a haber siempre; no les puedes pedir que agarren las sillas de una en una para no hacer ruido, porque en las terrazas grandes no podrían con ello».


En cuanto a los trabajadores de la hostelería, hay algunas normas que ven bien y otras que no tanto. La que ninguno entiende es la de prohibir que se arrastren las sillas.


La camarera de la cafetería Copahue Carmen Hevia Noval recibió la noticia con ironía: «Intentaré poner amortiguación en las sillas para que no suenen; va a ser lo mejor». A continuación explicó que tarda «siete minutos en recoger la terraza», con lo que cree que «las molestias no pueden ser muy grandes». Hay otras medidas que le parecen bien, como limitar la publicidad y procurar una mejora estética en las terrazas.


En el mismo sentido se pronunció la camarera de la cafetería Lisboa Eva Acebal. «Sinceramente, no me apetece llevar un taco de 50 sillas a pulso; además, cuando montas y desmontas la terraza estás en un horario razonable, en el que se puede hacer ruido. No veo que se moleste a nadie por arrastrar unas sillas». Por su parte, la camarera de la cervecería Santa Bárbara Rosana Iglesias considera que la normativa «está poniendo muchas limitaciones que pueden hacer que venga menos gente». En cuanto al ruido de la recogida de las sillas, cree que la prohibición «no tiene mucho sentido, porque a la hora que lo haces no molesta a mucha gente, y además se recoge y se monta muy rápidamente; de todas formas, intentaremos hacer menos ruido».


Víctor Rubio, camarero de la sidrería El Rinconín de Les Campes, asegura que «siempre se hace algo de ruido, tratas de hacer lo menos posible, pero lo haces, porque lógicamente hay que recoger». A su juicio, «la medida es un poco excesiva; no creo que esto sea un problema, porque la terraza no suele estar hasta altas horas; hace más ruido la gente».


Caso aparte es el del casco antiguo, una zona en la que los establecimientos hosteleros tienen muchas más limitaciones que el resto. Una de ellas, por ejemplo, es la prohibición de la publicidad en sillas, mesas y toldos, y otras exigencias estéticas para dar uniformidad a la zona. La propietaria de la sidrería Manolo Jalín, Loreto García, ve bien que se tomen estas medidas, aunque reconoce que requiere un esfuerzo económico que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Lo que sí cuestiona de la norma son los horarios. «Creo que el horario que se establece, de cerrar a las doce de la noche por semana y a las dos los fines de semana está bien para el invierno, pero para el verano me parece un poco corto; hay mucha gente que se pone a cenar a las once o más; lo más adecuado sería que nos dejasen hasta la una».


Todos los afectados, tanto los hosteleros como los usuarios de los establecimientos y los vecinos de sus inmediaciones, tienen la oportunidad en los próximos días de hacer sus propuestas al Ayuntamiento de Siero, para hacer las correcciones oportunas a la norma, que se ha tratado de consensuar lo más posible y cuyo impulsor, el edil Julio Carretero, está empeñado en que logre contentar al mayor número posible de gente. El debate está servido.


La norma saldrá a información pública para que los interesados puedan hacer las alegaciones oportunas.

«Me parece bien lo de unificar el casco antiguo, aunque ya está muy estropeado» Faustino Rodríguez Vecino de Pola de Siero

«Sinceramente, no me apetece llevar un taco de cincuenta sillas a pulso»


<Eva Acebal
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Camarera del Lisboa

«La cuestión es que no se den voces en las terrazas; las sillas no meten ruido»


<Alberto Quirós, «Beto»
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Vecino de Pola de Siero

«Se están poniendo muchas limitaciones que pueden hacer que venga menos gente»


<Rosana Iglesias
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Camarera de Santa Bárbara

«No les puedes pedir que agarren las sillas de una en una para no hacer ruido»


<Raúl Díaz
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Vecino de Oviedo

«La medida es un poco excesiva; las terrazas nunca están hasta altas horas»


<Víctor Rubio
>

Camarero del Rinconín

«Intentaré poner amortiguación en las sillas para que no suenen»


<Carmen Hevia Noval
>

Camarera del Copahue

«Creo que los horarios de cierre de las terrazas se quedan un poco cortos»


<Loreto García
>

Propietaria de Manolo Jalín

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