FRANCO TORRE
Bruno Noval lleva nada menos que 15 de sus 33 años de edad acudiendo cada martes a la plaza Cabo Noval de Pola de Siero, donde coloca su puesto de plantas y flores en los días de mercado.
Vecino de Lieres, Noval coloca su remolque, desde el que despacha a sus clientes, en la entrada a la plaza desde la confluencia de las calles Florencio Rodríguez, Celleruelo y Pedro Vigil.
«Hay otro florista en la zona de La Isla, pero en esta parte del mercado soy el único», indica Noval, que no tiene plantaciones ni un invernadero propio, aunque su hermano tiene una floristería. Esta falta de competencia no le viene mal, ya que asegura: «Por lo general vendo bastante, aunque hoy, con este tiempo, me está yendo mal». Y es que el pasado martes el temporal de lluvia y frío se cebó con la capital sierense. «Sólo he hecho nueve euros en toda la mañana», comenta el florista, quien añade: «No creo que me vaya a ir mejor en todo el día, porque con este tiempo...». No obstante, Noval ya esperaba una mañana complicada, debido a la adversa climatología, por lo que no llevó demasiada mercancía a la Pola. «No estamos en una época propicia», afirma el florista, quien indica que los períodos de mayores ventas son «durante las fiestas y en primavera».
La cercanía de las fiestas navideñas también se nota en el tipo de producto que el de Lieres lleva a la Pola, como las llamadas flores de Pascua, una planta también llamada poinsetia, pascuera o estrella de Navidad, nombre que deja a las claras su vinculación con la festividad religiosa.
Pese a todo, Noval se colocó en Cabo Noval a primera hora de la mañana, como cada martes. Pese al frío y la lluvia, el de Lieres se afanó en disponer las plantas alrededor del remolque, usando un banco cercano para dar una mejor presencia, y esperó pacientemente la llegada de unos clientes que finalmente decidieron no pasarse por allí. Mientras esperaba, Noval departía con otros comerciantes de la plaza, una zona que se ha animado mucho con el reciente traslado de las vendedoras de verduras y hortalizas, debido a la reforma de la plaza cubierta. Al abrigo del lateral del remolque, que Noval levanta para poder sacar la mercancía con más facilidad, los tenderos hablan de la reciente jornada de Liga, del mal estado de la plaza, de la crisis... y, cómo no, del tiempo.