San Martín (Teverga),
Lorena VALDÉS
«Dábamos la temporada por perdidísima y, gracias al salmón que pescamos ayer (por el viernes), está salvada». Laureano Álvarez Valiña y su padre, Laureano Álvarez Hermida, de Teverga, no ocultan su orgullo. Juntos pescaron el último salmón del año en Asturias, en el coto La Volta, del río Eo. «Es pequeño, pesó dos kilos y seiscientos gramos, pero para nosotros fue una alegría enorme después de una temporada muy mala en la que no habíamos pescado nada. Lo sacamos a las cuatro de la tarde y a esas alturas del día ya estábamos convencidos de que íbamos para casa con las manos vacías», explican.
Padre e hijo lograron este salmón gracias, en buena parte, a su paciencia. «Estuvimos tres horas cebándolo. Los salmones son como los críos pequeños, muy caprichosos, y no puedes descuidarlos ni un momento. Al final picó», comenta Laureano Álvarez Valiña. Su padre alaba sus cualidades como pescador. «Los ve muy bien; además, los jóvenes tienen cañas mucho mejores y más ligeras que nosotros».
A los clientes de su restaurante en San Martín les pudo la curiosidad y ayer se acercaron a la barra a contemplar el ejemplar. En el concejo existe una gran afición a la pesca y todos quieren opinar. «El año pasado logramos pescar el campanu en el coto gallego del Mandeo, un salmonazo de más de ocho kilos, y nos los comimos en familia, de venderlo nada, y con éste haremos igual», afirma el hostelero mientras señala una foto con el ejemplar del coto Mandeo colgada en su local.
A pesar de haber acudido a veintiséis cotos, entre Asturias, Santander y Galicia, esta temporada fue «nefasta» para los teverganos. «Pescar un salmón es ahora un privilegio, casi, casi como que te toque la lotería. Nosotros fuimos ocho veces al Eo, otras tantas al Esva, al Cares, al Narcea, a Porcía, a Navia... y nada. Yo estoy convencido de que los pescan en alta mar. Además, los cormoranes se comen muchos ejemplares y, si a esto sumas la contaminación y el cambio climático, pues da como resultado la peor temporada del salmón. Es curioso, porque con el buen caudal que tienen los ríos se tenían que haber batido todos los récords».
Laureano padre recuerda los mejores momentos de pesca en la década de los sesenta. «Si en el año 1969 se pescaron 6.700 salmones y este año 350 piezas, es que algo va mal. ¿El remedio? Está en mano de todos, sobre todo, de las administraciones». Sus argumentos son aplaudidos por sus clientes, que siguen atentamente la conversación e intervienen siempre que pueden. «Los ríos también están en crisis, como el país», apostilla un hombre que lee el periódico en una mesa.
Tras el éxito del final de la temporada, la pareja de pescadores espera con ilusión que llegué el 1 de septiembre para cumplir uno de sus sueños. «Vamos a Islandia al río Rangá Oeste, donde pesca el ex presidente de EE UU George Bush. Nos han dicho que se llegan a pescar 14.000 salmones. Es la primera vez que vamos a pescar fuera de España y estamos muy ilusionados», dice el padre.
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