La Fontanina (Bimenes),
Mariola MENÉNDEZ
Los vecinos de La Fontanina, en Bimenes, han hecho suyo el dicho de querer es poder. Se propusieron levantar una capilla donde antaño debió honrarse a San Diego y el tesón, unido al duro trabajo, lo han hecho realidad. Ahora desean seguir avanzando en el proyecto y consagrarla. Puestos a ambicionar, proponen que sea el obispo auxiliar de Oviedo, Raúl Berzosa, quien cumpla el sueño de este pequeño pueblo yerbato de unos veinte vecinos (población que en los fines de semana casi se duplica). Además, estarían encantados con que alguna pareja del pueblo se casase en la capilla. Pero antes piden la colaboración para terminar de rematar su capilla y que luzca desde las alturas la campana de la que aún carece. Se conforman con la donación de alguna antigua a la que ya no le den uso.
En esta iniciativa popular ha participado todo el pueblo, que se siente orgulloso del trabajo bien hecho, aunque aún no han olvidado las horas robadas a su tiempo libre que han invertido allí.
La idea de construir una capilla surgió porque querían levantar un templo donde los más ancianos recordaban, gracias a la tradición oral, que había habido uno allá por 1752 en honor de San Diego. Cuando excavaron encontraron una línea de lo que pudieron ser los cimientos de aquella antigua capilla.
La devoción a San Diego la achacan a la existencia de numerosos aguadores en la zona que, sus muchos viajes a Madrid, pudieron acercarles a la veneración al santo, que está enterrado en la catedral de Alcalá de Henares. El presidente de la asociación de vecinos, Manuel Vega, indica que, además, «muchos de los marqueses de Bimenes llevaron el nombre de Diego».
Las obras de la capilla comenzaron en 2003, año de la creación del movimiento vecinal, que se formó con este objetivo y con el propósito de recuperar la fiesta. Vega indica que el Ayuntamiento de Bimenes corrió con los gastos de la elaboración del proyecto técnico y tuvieron el apoyo de entidades privadas para financiar los casi 20.000 euros que han costado los trabajos. Sin la ayuda incondicional de los 30 socios, los trabajos de la capilla no hubieran finalizado el año pasado. Ahora realizan los trámites para que la asociación de vecinos sea la propietaria legal del inmueble y realizar las gestiones para su consagración. Confían en que sea antes del 13 de noviembre, día de San Diego. La imagen del santo la talló un artesano en madera de roble, mientras que el altar y una réplica de la capilla son obra de un vecino, y los bancos, de otros dos socios. La Fontanina hace realidad otro dicho: «La unión hace la fuerza».