Pravia,
Lorena VALDÉS
El prau de Salcedo, escenario del Xiringüelu, mostraba ayer la típica imagen del día después, con la mayoría de las casetas deshechas y mucha basura por recoger. El alcalde de Pravia, Antonio de Luis Solar, destacó que la fiesta, celebrada el domingo a orillas del río Nalón, «se desarrolló dentro de la normalidad y sin incidentes, lo que deja claro que los dispositivos de seguridad han funcionado». El despliegue de medios fue amplio y se coordinaron Guardia Civil, Policía Local y Bomberos de Asturias, así como personal del equipo de buceo de la Benemérita para evitar accidentes en el río. «Se aumentó el número de contenedores de vidrio, había unos quince en el prau, y dos personas del Ayuntamiento recogían cristales para evitar cortes importantes», explicó el regidor.
El alcalde praviano alabó «el comportamiento ejemplar de los ciudadanos. Al atardecer hubo un intento de quemar una caseta, pero en poco tiempo estaba totalmente controlado el fuego».
A pesar del mal tiempo, que hizo que el sábado la lluvia inundase prácticamente el prau de Salcedo, el regidor destacó que hubo más gente incluso que otros años. «El no coincidir en el calendario festivo con el Descenso del Sella hace que venga público de toda Asturias y en mejores condiciones», dijo.