|
|
|
HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
|
Valdediós (Villaviciosa),
Mariola MENÉNDEZ
El monasterio de Valdediós acaba de recibir a nuevos inquilinos que llegan para conocer la forma de vida de sus actuales moradores, la comunidad de San Juan, y reforzar así su convencimiento para convertirse en unos hermanos más. Su estancia será breve y su cometido, además de arraigar su fe, es participar en un grupo de trabajo que se encargará de realizar algunas mejoras y trabajos en el centenario edificio monacal.
Estos seis postulantes mexicanos, cuyas edades oscilan entre los 24 y los 43 años, llegaron a Valdediós la noche del miércoles desde Francia, donde residían desde hace un mes, después de realizar el postulantado en su país, explica el superior de la comunidad de San Juan, Tarsicio Lemarie. Está previsto que entre septiembre y octubre, cuando ya hayan regulado su estancia en España, se instalen definitivamente en el monasterio para iniciar su noviciado. Pablo Ramírez, Pedro Ruiz, Manuel Requejo, Ramiro Córdoba, Alejandro Sánchez y Sergio Valenzuela serán los primeros jóvenes que inicien su formación monástica en el cenobio maliayés, que aspira a convertirse en el primer noviciado en lengua española de la comunidad de San Juan en nuestro país.
El postulante Sergio Valenzuela reconocía ayer sentirse «impresionado» con el monasterio, ya que «se presta a la contemplación, oración y al arte». A este mexicano la llamada de Dios le ha llegado más tarde que a sus compañeros, a los 42 años. Señala que tuvo «un encuentro profundo con Cristo» en un retiro espiritual de cuatro días y confiesa: «Cristo me atrapó. Es algo sobrenatural». Ahora se dispone a «dejar al hombre viejo» para dar paso «al hombre nuevo», incluso, cuando tome los hábitos, también mudará de nombre, un cambio que suele ser habitual.
El joven Pablo Ramírez manifiesta sentirse atraído por «la impresionante arquitectura» del conjunto monacal y su destacada trayectoria espiritual. Ramírez había descubierto el cenobio de Valdediós a través de varios libros, que catalogan al monasterio como uno de los más importantes de Europa. «Hace unos seis o siete años había pensado visitarlo y qué casualidad que voy a vivir en él». Lejos de defraudarle, reconoce que «no existen palabras para describirlo. Es algo que no se puede transmitir». Ramiro Córdoba reconoce que en su primer día ya se ha perdido, lógico por la inmensidad del edificio del valle maliayés.
En estos días se espera la visita del delegado apostólico de la Santa Sede para la comunidad cisterciense, Carlos Osoro, que tratará cuestiones pendientes tras la marcha del Císter. Una transición que el propio Lemarie reconoce como «muy dolorosa». Se decidirá el destino del patrimonio de estos monjes, como muebles o la biblioteca.
Todas las fotografías de las noticias en una única página
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA NUEVA ESPAÑA | CLUB PRENSA ASTURIANA | PUNTOS DE VENTA | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR |
|
|
|||||||