DAVID ORIHUELA
Alfredo Menéndez dice que no tiene fuerzas para restaurar el mural de la salve que hace unos años pintó en El Paseín de Candás. Hace unos días paseaba Alfredo por la plaza de Riego, en Oviedo, con un cuadro bajo el brazo. Tenía buen color y ganas de trabajar. «Estoy haciendo cosas muy interesantes en Fuerteventura, ya te contaré». Una breve charla y se fue caminando tranquilamente, con aspecto de saludable turista. Lleva años trabajando en Fuerteventura, pintando grandes murales, y la verdad es que no parece que su salud física se resienta demasiado. Le sienta bien el clima isleño. Allí pasa casi todo el año y sólo regresa a Candás en verano. Esta temporada se ha llevado una desagradable sorpresa al ver que los niños meaban contra su obra en El Paseín y al enterarse del cierre de Albo. Una de las fachadas de la conservera es una galería de personajes de Candás inmortalizados por Alfredo. Pero como el pintor es «candasu» como el que más, ya sabe por dónde van las cosas desde hace mucho y seguro que la sorpresa no fue para tanto.