Alba / Trobaniello (Quirós), Roberto F. OSORIO
El día 15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen, en muchos lugares de Asturias se venera alguna imagen de este tipo. El concejo quirosano no iba a ser menos, pero en este caso son dos las tallas marianas que se veneran. Misa y comida campestre son los dos ingredientes principales de estas dos fiestas. En la sierra del Aramo, la Virgen de Alba; cerca del puerto de Ventana, la Virgen de Trobaniello. Dos devociones en las alturas quirosanas. Muchos fieles acudirán ese día a encontrarse con una arraigada tradición que se pierde en la noche de los tiempos.
Varios siglos contemplan las dos pequeñas capillas que albergan dos imágenes de la Virgen. Documentalmente, según la historiadora quirosana Belén González Collado, «la ermita de Trobaniello aparece citada por primera vez en un testamento de 1583, lo que dataría que ya estaba construida con anterioridad. La erección canónica del Santuario de Alba es una bula pontificia del Papa Sixto V, en 1585». Ambas en las alturas que dominan el concejo; una al Sur, Trobaniello, y otra al Norte, Alba. Enterramientos con túmulos megalíticos están cercanos a las dos capillas. La Iglesia, para acabar con esas creencias precristianas, erigía las iglesias y ermitas en los lugares de los ritos paganos. Dos historias que mezclan la fe y la leyenda.
A Alba, cuenta una vieja narración que pasa de padres a hijos, iba una niña a cuidar sus ovejas. Aparecía una malvada madrastra que la enviaba al monte con poco alimento y la sometía a constantes riñas. Una niña, casi angelical, a la que los lobos le cuidaban el rebaño. Todo muy bucólico hasta que un lobo, llevado por el instinto, mata a la mejor oveja del rebaño. La niña va a una cueva cercana a pedir ayuda y allí mismo aparece una oveja.
Según la leyenda, la historia, contada por la niña, lleva a los vecinos del pueblo de Villar de Salceo a adentrarse en dicha gruta, donde encontraron una imagen de la Virgen María. Desde entonces comienza una devoción en esa pequeña cueva. La historia no acaba aquí, pues los vecinos comienzan la construcción de una capilla en las cercanías del pueblo. «Una mano divina», según cuentan, deshace por la noche lo construido por el día. Ese mensaje lleva a que se levante el templo cerca de la gruta y no en el pueblo.
Los vecinos de la parroquia de Ricao cuentan una historia más cercana a la realidad sobre el origen de la Virgen de Trobaniello. Hablan de una invasión mora, existe constancia histórica del paso de los árabes, y de cómo se escondió la talla de la Virgen dentro de un «truébanu», esto es, una colmena de abejas dentro de un trozo de tronco de árbol ahuecado. La imagen románica tiene unas dimensiones que se adaptarían a ese hueco.
Estas dos historias mueven centenares de fieles. Dos pistas facilitan la llegada de los peregrinos: la mortera de Alba acoge a devotos del concejo, pero también de los municipios vecinos como Riosa, Lena, Morcín o Proaza. En Trobaniello se reúnen los vecinos de Ricao y Nimbra pero también de los pueblos del Privilegio tevergano y de Babia.