DAVID ORIHUELA
Una vez llegado el 15 de agosto, ese que para algunos es el mejor día del verano en Oviedo, se puede certificar el final de la temporada estival, y por tanto turística. Quedan aún fiestas importantes que celebrar como San Mateo en Oviedo, La Guía en Llanes y, por supuesto, el Cristo de Candás. Y la oficial del Día de Asturias, este año con Cudillero como escenario. Pero lo que deben hacer a partir de ya, de hoy mismo, los responsables municipales es pensar en el año que viene. En Carreño hay que reflexionar. Se han perdido muchas cosas (Albo es sólo la penúltima y el paradigma) y no se puede llorar por la leche derramada. Hay que reinventarse y ser capaz el año que viene, si es cierto que no hay tanta crisis, de estar preparados para ofrecer a los carreñenses, asturianos y visitantes un verano que no puedan encontrar en otro lugar. Es cuestión de ponerse a pensar, no tanto de dineros como de voluntades y talento. Sólo es necesario sentarse un poco, analizar la situación y abrirse a lo que pueda aportar todo aquel que tenga algo que decir. Se acabó el verano, bienvenido el próximo.