San Martín de Gurullés
(Grado), Lorena VALDÉS
El año pasado estrenó un espectacular velo de terciopelo elaborado por las Carmelitas Descalzas de Madrid y ayer los feligreses de San Martín de Gurullés (Grado) descubrieron la nueva imagen de su patrona con motivo de la festividad en honor de Nuestra Señora del Carmen. El restaurador gijonés Juan Luis García de Bascarán se ha ocupado de los trabajos gracias a los cuales la talla ha recuperado su policromía original. «La imagen estaba muy deteriorada, la madera tenía defectos de carcoma y había sido repintada», explica García de Bascarán, que acudió a la procesión para comprobar in situ el entusiasmo de los feligreses en un día tan emotivo para ellos.
Los esfuerzos de los vecinos de esta parroquia moscona por cuidar su iglesia románica, considerada la mejor conservada de la zona centro-occidental de Asturias, han sido constantes en los últimos años. A través de una comisión formada, en su mayoría, por jóvenes, se logró llevar a cabo en 2003 la reforma del tejado, la cubierta interior, espadaña y campanario. También se realizaron mejoras en la instalación eléctrica, la megafonía y pintura y adquirieron mobiliario litúrgico. La inversión ascendió a unos 20.000 euros, de los cuales el 90% se sufragó con aportaciones de los feligreses. «Después de muchos años de trabajo y esfuerzos, los feligreses de la parroquia se han dado cuenta de la importancia y del valor del patrimonio que tenemos. No sólo del artístico, que no es poco, sino también del espiritual, que es el más importante y que es el que sentimos todos», explica Marco Miranda, miembro de la comisión de obras.
Para las fiestas del año pasado, la comisión hizo un nuevo esfuerzo para que el Niño Jesús estrenase vestidos nuevos con motivo de la novena.
Una de las peculiaridades de la fiesta del Carmen de esta parroquia es su fecha en el calendario, ya que se celebra con un mes de retraso. El motivo es porque antiguamente las labores del campo y la recogida de la hierba no terminaban en el mes de julio, por lo que se retrasaba la celebración hasta el 16 de agosto. A pesar del paso del tiempo y del cambio de costumbres, se ha mantenido esta tradición en Gurullés. A la comisión de obras le quedan doce meses por delante para trabajar y lograr sorprender a los feligreses con otra mejora el año que viene.