Grado,
Lorena VALDÉS
Son muchos los moscones que se plantean matricularse en la autoescuela. El objetivo no es sacarse el carné de conducir, sino que les enseñen a circular por las tres nuevas «turboglorietas» de Grado. Tras la pintura de los carriles, ayer, día de mercado en la villa, fue la primera prueba de fuego para unos conductores que intentan llevar la teoría, que se les ha repetido durante los últimos meses, a la práctica. La tarea para la mayoría no es sencilla.
«Es más fácil circular por ciudades como Oviedo o Gijón que últimamente en Grado con las "turboglorietas", hay que ir con un cuidado tremendo para que no te atropellen. Ahora para ir al barrio del Casal tienes que estudiar. A la gente le va a costar bastante tiempo entender cómo funciona y, sobre todo, quién tiene preferencia», explica Lorena Cuervo mientras discute con otra conductora sobre quién tiene que ceder el paso en la «turboglorieta» de las Dos Vías. Además, esta joven añade un nuevo problema: «Cuando sales de la "turboglorieta" de las Dos Vías en dirección para Candamo no hay casi visibilidad, ya que los coches aparcan en la carretera indebidamente».
Roberto Martínez reconoce que «estábamos acostumbrados a una forma de conducción muy sencilla y ahora nos cuesta cambiar porque hay también calles, como Ramonina del Río, en las que cambia el sentido de circulación». El conductor asegura que lo más importante en las «turboglorietas» para evitar los choques es «que todos nos fijemos muy bien en los "ceda el paso" pintados en el suelo». Para este vecino de Grado, la «turboglorieta» de La Cruz «era la más necesaria y la que de verdad va a ayudar a regular el tráfico en un cruce tan peligroso como éste».
Las «turboglorietas» son frecuente tema de debate en Grado, pero ayer no se hablaba de otra cosa. «Qué, ¿ya aprendiste a andar por esas "bichas" nuevas?», le preguntaba un vendedor de hortaliza a su cliente. Éste, sin poder evitar la risa, respondió: «Tamos en ello, que esto no se haz uno a ello de un día pa otro». Paloma Sánchez se cansó en la mañana de ayer de escuchar a los clientes de su cafetería hablar de su debut en las «turboglorietas», una nueva forma de reordenación del tráfico única en España. «Todos hablan de ellas, la gente tiene miedo a los golpes. A mí me parece que ayudan a que haya menos atascos, sobre todo los días de mercado. Pero hay que ir con precaución, porque como los conductores vayan lanzados, va a haber muchos accidentes, sobre todo en la del Ayuntamiento».