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Muros de Nalón,
V. DÍAZ PEÑAS
Conseguir implicar a los propios inmigrantes en la ayuda que reciben. Éste es uno de los principales objetivos que persigue la Asociación Evangélica Manos Extendidas, que ayer llevó a cabo la recolección de las patatas sembradas en una finca de Muros de Nalón. La cosecha no sólo servirá para alimentar a las personas que pasan por las casas de acogida que tiene en pie la asociación. También se ha conseguido un paso más en la integración de los inmigrantes gracias al trabajo.
Como explicó ayer Juan José Sánchez, presidente de Manos Extendidas, se trata de ayudar, pero también de hacerlos ver que todo cuesta un esfuerzo. «No sólo nos dedicamos a darles los peces. Con esta iniciativa lo que pretendemos es que sean ellos mismos los que pesquen. Así, por decirlo de alguna manera, consiguen su propio alimento», señaló el presidente de esta asociación que gestiona tres casas de acogida y un centro de integración en Asturias.
La iniciativa partió de la idea de una socia y colaboradora que tiene una finca en Muros de Nalón de unos 4.000 metros cuadrados. «Pensamos que era una buena manera de que aprendieran a sacarse las castañas del fuego. Y optamos por plantar patatas porque es algo fácil», apuntó Sánchez. La colaboradora también ayudó, al igual que otros vecinos, en el cuidado de la plantación. Pero fueron los propios inmigrantes los que plantaron los tubérculos hace unos meses y ayer los recolectaron.
Y es que el objeto de esta asociación que trabaja principalmente con inmigrantes de múltiples países no es otro que conseguir su integración de una forma autónoma. Su ayuda sirve como una pista de despegue para un colectivo que llega con lo puesto a un país extraño. Se encargan de acogerlos, enseñarles castellano e incluso tienen una bolsa de trabajo. Cuando los inmigrantes consiguen independizarse, abandonan las casas de acogida. Sin ir más lejos, en 2008 pasaron por sus cuatro centros de ayuda unas 950 personas.
Los inmigrantes que ayer participaron en la recolección de la cosecha se mostraron muy satisfechos, si bien no consiguieron el volumen de producción deseado. Ahora, cuando en el centro de acogida coman patatas en cualquiera de sus variedades, a buen seguro que lo saborean mucho mejor. Fueron sus manos las que consiguieron sacar de la tierra este tubérculo. Solo por eso, la iniciativa seguirá adelante en los próximos años.
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