Argüelles (Siero),
Manuel NOVAL MORO
Las fiestas de la parroquia sierense de Argüelles volvieron a demostrar ayer un gran poder de convocatoria. Y eso pese a que la tradicional corderada, uno de los acontecimientos del programa de fiestas sacramentales, se celebraba en un día muy propicio para estar en la playa o en otro sitio, con un calor sofocante que subía un buen puñado de grados a medida que uno se acercaba a las brasas en las que se estaban preparando los treinta corderos.
La preparación comenzó a las nueve de la mañana. A esa hora se encendió la leña y una hora más tarde empezó a ponerse al fuego el cordero, además de 450 chorizos criollos. El encargado de preparar el cordero fue, como ha venido siendo habitual en los últimos años, Alfredo Álvarez Pérez, junto a un numeroso equipo que sudó lo suyo -literalmente- para conseguir que la comida estuviera lista.
La carpa del prau de la fiesta acogió a más de cuatrocientos comensales que, tras hacer una larga cola bajo un sol de justicia, tuvieron como premio una buena ración de cordero, un chorizo criollo, ensalada y una ración de ese arroz con leche que tanto éxito tiene en la localidad. Entre los asistentes a la comida, además de muchos vecinos de Argüelles y sus alrededores, estaban dos renombrados lugonenses: el edil de Conceyu Rafael Rodríguez y su compañero de partido José Antonio Coppen.
Después de la fartura y la larga sobremesa en que suelen derivar acontecimientos gastronómicos de este tipo, la fiesta se reanudó por la noche con un espectáculo de baile moderno del grupo «María Eugenia» y con la primera gran verbena.
El programa continúa hoy con la misa solemne al mediodía. Es tradición en la parroquia que los vecinos se vayan a sus casas, solos o con invitados, a comer fabada. Teniendo en cuenta que el viernes hubo una gran sardinada y que el lunes se repartirán el bollu y el vino, queda claro que lo de Argüelles es la gastronomía.