DAVID ORIHUELA
El Festival internacional de música de Candás y el Salón de teatro costumbrista han convertido durante una semana a la iglesia de San Félix y al teatro Prendes en templos de la cultura. Candás es una villa pequeña, de apenas 5.000 habitantes, en la que es muy difícil escuchar en directo un concierto de música clásica, no tanto ver una obra de teatro gracias al Prendes, y esta semana se han conjugado las dos cosas. Son dos mundos que sobre el papel parecen totalmente opuestos. Las notas que sacan del piano chavales venidos de todo el mundo y el humor más asturiano del teatro costumbrista. Pero en la práctica se trata de actividades que el ciudadano reclama. La iglesia de San Félix se llenó para los conciertos de piano y el patio de butacas del teatro no le fue a la zaga. Un certamen de piano y un ciclo de teatro han puesto a Candás donde le corresponde por tradición musical y escénica. Y todo gracias al empeño de Alaín Fernández y José Miguel Carrera, hombres de teatro y de música. Que así sea por muchos años.