Pola de Siero,
Manuel NOVAL MORO
El promotor del campo de tiro de Tiroco, José Enrique Noval, invita a los vecinos de La Parte y también a los políticos de Siero a conocer otros instalaciones de tiro de iguales características. Está dispuesto a asumir el coste de un viaje al campo de Irún, el más cercano que existe parecido al que quiere implantar en Siero, situado en un monte y con viviendas a su alrededor, para demostrar que su impacto es mínimo más allá de cien metros y que las protestas vecinales son infundadas. Los propios vecinos decían que la vivienda más cercana al campo está a más de 300 metros, y está demostrado, indica Noval, que los perdigones de las escopetas no alcanzan más de 100 metros. «Es casi imposible alcanzar un plato a los ochenta metros», afirma.
En cuanto a los ruidos por los que protestan los vecinos de La Parte, José Enrique Noval asegura que si oyen grandes impactos desde sus casas no pueden venir de las escopetas del tiro al plato, porque carecen de potencia suficiente. «Esos disparos son de cazadores, que están más cerca de las casas y además tiran con rifles, que tienen mucha más potencia», señala.