JOSÉ A. ORDÓÑEZ
Dejemos a un lado las catástrofes naturales. Detrás de cualquier suceso, detrás de cada acontecimiento, positivo o negativo, siempre, o casi siempre, se esconden responsabilidades con nombres y apellidos. Ejemplos hay muchos. No sólo El Musel. Vamos a otro ámbito, al cultural. Si, como parece, la llingua asturiana acaba como los dinosaurios, extinguida de la faz de la Tierra, los responsables serán aquellos que, advertidos por expertos y organismos de ámbito internacional, no hacen lo que está en su mano para evitar como sea tamaña hecatombe. Y lo mismo se puede decir de la artesanía del azabache. Villaviciosa ha encendido todas las luces de alarma. Si esta práctica desaparece, los responsables serán aquellos que, como en el caso del asturiano, tienen potestad para poner en marcha medidas urgentes que favorezcan su pervivencia y, sin embargo, no lo hacen. ¿Por qué tantos políticos de esta tierra están empeñados en que Asturias se parezca cada vez más a un sitio como otro cualquiera?