DAVID ORIHUELA
Las fiestas de Santa Isabel de Lugones se han hecho un hueco en la agenda de los más jóvenes. Tienen apuntada la cita en su móvil porque saben que con 15 euros pueden «chumar» todo lo que quieran. Lo cierto es que les sale caro, cuando los fines de semana lo hacen por 5 euros. Además, fuera del programa festivo, las autoridades suelen prohibir beber en la calle, pero como es fiesta, pues nada, a beber. Camiseta, vaso y la palmadita en la espalda del Alcalde. Una forma como otra cualquiera de llenar una fiesta. Seguro que los padres, la Policía Local y los barrenderos se lo agradecerán. Todo esto viene a cuento en Candás con la famosa ruta de la sidra o como se llame, recuperada hace pocos años. Está claro que buena parte de una fiesta consiste en beber, aunque no en demasía, que luego pasa lo que pasa. Pero, señores alcaldes, sociedades de festejos o quien sea, busquen otro pretexto, porque lo de beber hasta perder el control queda muy bonito en las canciones, pero luego los controles los hacen unos señores de verde.