JOSÉ A. ORDÓÑEZ
Tengo los ojos como platos de sopa de tanto ampliar las miras. He subido a lo más alto de Peñamayor y al campanario de la iglesia. He oteado la zona a vista de pájaro y he consultado una y otra vez los mapas. Pero nada. Qué quieren que les diga, por mucho que se empeñe Trevín, sigo sin apreciar esas razones por las que el túnel del Fitu va a resultar positivo para Nava, dando más valor al eje Lieres-Arriondas. Lo pienso y lo reflexiono. Y teniendo toda la fe del mundo en Asturias, como recomienda el delegado del Gobierno. Pero ni por ésas. Lo único que se me ocurre es que lo que realmente necesitamos por estos lares es una mejora integral de la N-634 hacia Infiesto, todo un «corredor de la muerte», y ese desdoblamiento hasta Lieres, recomendado por Borrell hace 15 años, que nos conecte con la Autovía del Cantábrico ahora que el túnel del Fitu amenaza con sacarnos un poco más del mapa. ¿No habré ampliado lo suficiente las miras? ¿Habré perdido la fe en Asturias?