Pravia, Ignacio PULIDO
Los agricultores de la vega de Los Cabos (Pravia) prevén que este otoño la cosecha de la faba será mejor que la registrada el año pasado, cuando tan sólo se logró sacar adelante un cincuenta por ciento del total cultivado debido al mal tiempo. A falta de un mes y medio para que tenga lugar la recogida de las fabas, los labradores trabajan limpiando las tierras para que nada falle.
Las bondades de las fértiles orillas del río Nalón y el trabajo de los agricultores han logrado que las fabas de Los Cabos gocen de gran popularidad en el mercado por su alta calidad. «Su principal característica es que apenas tienen piel. Ni siquiera se nota, son muy finas», describe Mario Menéndez. Y es que, tal y como señalan los vecinos de Los Cabos, «cualquier cosa que plantes en la vega se da. Esta tierra es oro».
La cosecha tendrá lugar a finales de octubre. Según Cesáreo Sampedro, «la vega es más húmeda que otras tierras, lo que ralentiza el desarrollo de los productos». Antiguamente las fabas se sembraban durante la fiesta de San Pedro, pero ahora esa costumbre ha cambiado. «Cada vez se realiza la sementera más temprano. Ahora lo hacemos sobre el 15 de mayo para evitar que el agua del otoño acabe con los cultivos», explica Sampedro. No obstante, hay cosas que no cambian.
En la vega, una gran mayoría de los cultivadores siembran las fabas del mismo modo que se hacía antaño: junto al maíz, para que la planta de la faba crezca enrollada a su tallo. «Da mucho menos trabajo. Del otro modo hay que clavar estacas, tender cuerdas de un palo a otro y luego tejerlas», precisa Menéndez, que comenta que ahora tan sólo falta esperar a que el tiempo acompañe.