Noreña, Franco TORRE
La «bajada del santu» desde la capilla de la Soledad a la iglesia parroquial de Noreña, emblemática procesión nocturna que anticipa las fiestas del Ecce-Homo en la Villa Condal, congregó anoche a casi 5.000 fieles que acompañaron a la imagen del Salvador en su lento caminar hacia el templo de Santa María, donde permanecerá hasta el domingo del Ecce-Homo, el próximo 20 de septiembre, cuando retornará a su morada habitual.
Media hora antes del comienzo de la procesión, programado para las nueve y media de la noche, cientos de personas colapsaron las calles de la localidad al dirigirse a los aledaños de la capilla de la Soledad. En este pequeño templo, situado en el centro de lo que en otro tiempo fue un frondoso castañar, les esperaba el «Ecce Homín», reacio a viajar solo por las calles de Noreña.
Mientras los fieles se agolpaban ante la capilla, los costaleros de la Cofradía de Jesús Nazareno se preparaban en el interior para transportar la imagen. La salida de la imagen fue acogida con un reverencial silencio, apenas puntuado por los cánticos y las palabras del sacerdote que resonaban en la megafonía. Tras colocar la imagen en una plataforma móvil, la procesión inició su lento periplo hacia la iglesia parroquial, siguiendo la ruta habitual por Camino del Peregrino, Pedro Alonso, plaza de la Cruz, plaza de la Constitución, paseo Fray y la calle de la Iglesia.
En las distintas calles que debían alumbrar las luces de los cirios procesionales, decenas de fieles esperaban al paso de la devota riada, ansiosos por ver a la imagen que es capaz de atraer, año tras año, a cientos de visitantes hasta el concejo más pequeño de Asturias.
La procesión, cuya participación se estima en 4.950 personas sin contar los espectadores, tardó casi una hora en recorrer la «milla santa» que separa los dos templos noreñenses.