Villaviciosa, F. TORRE
Un abarrotado teatro Riera de Villaviciosa albergó anoche la apertura de las fiestas del Portal, a cargo de «Teatro Contraste», compañía que escenificó diversos pasajes del Génesis con referencias a la localidad y salpicados por un corrosivo sentido del humor. El escritor Lluís Portal leyó el pregón.
En la peculiar visión del «Paraíso maliayo» tenían cabida desde un Adán cubano hasta un creador con ademanes borbónicos, escoltado por un arcángel homosexual empeñado en salir del armario y seducir bien al primer hombre, bien al propio pregonero. La introducción de «Así habló Zaratustra», de Richard Strauss, recibió a los espectadores, que disfrutaron de lo lindo. Una potente «voz en off» ilustró los orígenes de la creación, con un grupo de primates sometidos a un proceso de selección similar al de «Operación triunfo», Risto Mejide incluido.
Tras la selección, el «Paraíso maliayo» tomó forma sobre el escenario, en el que se fueron sucediendo los diversos episodios bíblicos por todos conocidos, y los espectadores pudieron descubrir además que Marujita Díaz también fue joven, aunque fuese en los albores de la humanidad, y que el mismísimo Lucifer se encuentra prisionero en el célebre agujero bajo la plaza del teatro Riera.
Entre los episodios bíblicos, los diversos protagonistas de las fiestas fueron apareciendo. Primero fueron las damas y reinas de las celebraciones, confundidas por una coqueta Eva con las amantes de su Adán caribeño, y, posteriormente, Lluís Portal, el pregonero, que recibió indecentes proposiciones del ángel. Durante su intervención, Portal tuvo un emotivo recuerdo para los emigrantes, y definió las fiestas como «las fiestas de la crisis», algo que se lleva diciendo hace años de la Sociedad de Festejos. «Lo que es una manera de decir que está viva». Sobre su localidad natal, Portal señaló que «la villa sigue teniendo un corazón que late a ritmo propio» y celebró el «ritual identitario» que son las fiestas locales.
«De seguro que este pueblo no es el mejor del mundo», señaló Portal al final de su pregón, «pero es el nuestro». «La identidad nos humaniza», continuó el pregonero, que definió a Asturias como «la tierra más solidaria de España», y señaló que «no se le puede pedir que sacrifique más de lo que ya sacrificó». El pregonero terminó recordando que «la gente es la que hace las fiestas», y que es esa misma gente y aquellos a los que invitan quienes las disfrutan.