JOSÉ A. ORDÓÑEZ
Aurora Gallego, «La Lula», 95 años de trabajo y lucha diaria que son testigos de tiempos de esplendor y de decadencia en la actividad pesquera de Tazones. Aurora, protagonista de una época especialmente dura para las gentes del mar, tantas veces olvidadas por la sociedad y por los gobiernos de turno. Gentes condenadas a aguantar condiciones laborales tercermundistas hasta hace apenas cuatro días. En el merecidísimo y tan entrañable reconocimiento que acaba de recibir Aurora también hay un homenaje a todas las pescaderas de Tazones. A esas mujeres acostumbradas a trabajar de sol a sol, en casa y fuera. A cargar las cajas de pescado en la cabeza, vender lo que se pudiera, cuidar a los hijos y rezar por unos maridos embarcados en unos cascarones de madera que parecían incapaces de contener las tormentas y galernas escondidas tras el horizonte. Pescaderas que sacaron familias adelante a base de coraje y cuyo ejemplo, como el que nos ofrece Aurora, nunca debería naufragar.