Noreña,
Franco TORRE
El Ecce Homín estrena vestimenta para las fiestas. La venerada imagen del Salvador, auténtico protagonista de las fiestas noreñenses, viste un nuevo hábito merced a la donación de una cofrade, que había dejado especificado en su testamento el deseo de que la Cofradía de Jesús Nazareno recibiese unos ropajes nuevos tanto para el «santu» como para la imagen de la Dolorosa que se conserva en la capilla de la Soledad.
La devota donante es la cofrade Bernardina Rodríguez Álvarez. Pese a que el fallecimiento de esta mujer se produjo hace ya un lustro, en enero de 2004, el cumplimiento de esta última voluntad no pudo ser realizado hasta este mismo año. De hecho, el hábito de la Dolorosa aún no ha sido confeccionado.
No obstante, ésta no fue la única donación de la noreñense, ya que el hogar de pensionistas de la localidad también se benefició de la generosidad de esta mujer, que dejó a la entidad 24.000 euros. De hecho, esta importante donación, y el recuerdo imborrable que Bernardina dejó en todos aquellos que la conocieron, motivó en noviembre de 2008 un homenaje a su persona en el propio hogar del pensionista, durante el cual se descubrió una placa en su memoria.
Volviendo al hábito del Ecce Homo, la cofradía encargó su confección a la comunidad de Hermanas Pasionistas asentada en la localidad ovetense de Fitoria. La venerada imagen ya lució este nuevo hábito, que presenta unos bordados más elaborados que el anterior, durante la procesión nocturna de hace nueve días, y lo llevará puesto igualmente en la procesión del domingo, cuando regresará a la capilla de la Soledad.
No obstante, el hábito no ha sido la única cosa que ha «estrenado» el venerado Ecce Homín este año, ya que la cofradía, que cuenta actualmente con 770 miembros, ha promovido la restauración de la hornacina de la imagen en la capilla de la Soledad, también conocida, por razones obvias, como ermita del Ecce-Homo.
Curiosamente, la restauración de la hornacina ha sido acometida por un cofrade de Jesús Nazareno: el prestigioso Jesús Puras, que en su día también restauró el retablo mayor de la iglesia de Santa María de Noreña.