Noreña,
Manuel NOVAL MORO
Noreña celebró ayer el mejor desfile de carrozas visto hasta la fecha con la mirada puesta en el mundo. Los participantes en el desfile parecían haberse puesto de acuerdo para convertir la parada en un acontecimiento internacional. Porque desde la primera carroza la tradición y el costumbrismo típico de estas ocasiones quedaron desterrados en favor de la vocación cosmopolita.
El grupo que abrió el desfile ya lo anunciaba sobradamente. El presidente norteamericano Barack Obama viajaba en un descapotable rodeado de guardias de seguridad a pie y se subía a un púlpito para convertirse en un extraño híbrido de Martin Luther King y Loli Prendes y decir: «Hoy tuve un sueño, Noreña olía bien».
Después de Obama aparecieron por las calles, entre otras escenificaciones, la de un barco de salvamento marítimo listo para navegar en aguas internacionales, un dragón chino, un grupo de «hippies» llegados de más allá del Atlántico y una de las carrozas de la última edición de Valdesoto que, no se sabe si por casualidad, era una de las internacionales: la relativa al antiguo Egipto. Acompañados por las bandas de música locales y por una formación de gaiteros de la localidad mallorquina de Pollensa, los «Xeremiers Orats», los grupos recorrieron la villa condal que se llenó de público para disfrutar del acontecimiento.