JUAN A. LÁZARO
Los reos son truchas que se cansan de vivir en el río y deciden darse un paseo por la costa (más o menos). Mientras que cada vez hay menos truchas, el número de reos parece incrementarse, las lubinas suben por el Narcea y los sábalos remontan hacia Grado, pero salmones y anguilas desaparecen en el mar como los ríos de Jorge Manrique. La ría se está comiendo al río, lo salado gana la batalla a lo dulce y el cambio climático toma forma, pese a lo que piensan algunos primos. El reo cuando entra del mar, al igual que su pariente el salmón, irrumpe plateado y fresco, para ir adaptándose al nuevo medio con variados cromatismos que lo asemejan a su hermana la trucha. Es menos aventurero que el monarca fluvial, limitando casi todas sus incursiones marinas a la plataforma próxima a la costa. El reo es un pez bravo, que nada tiene que envidiar en fuerza y resistencia al mismo salmón. Cuando hace ya varios años pude ver in situ un proceso similar en el sudoeste de Inglaterra, me di cuenta de que las costas opuestas terminan siendo simétricas. La ría del Nalón se está comiendo al río Nalón y los reos son inocentes.