Villaviciosa,
Mariola MENÉNDEZ
Cuando el bombo escupe tu número suele ser motivo de alegría, pero aún lo es más si lo que te toca es la posibilidad de acceder a una vivienda por un precio asequible. Este bombo repartió ayer en Villaviciosa mucha esperanza entre los 156 solicitantes, «mileuristas» o personas que no pueden pagar el alquiler que fija el mercado.
El salón de actos del centro cultural San Juan de Capistrano fue testigo ayer de las emociones que provocó el sorteo de 71 viviendas de promoción pública adjudicadas en régimen de alquiler, dos de ellas adaptadas para discapacitados con dificultades de movilidad. Los pisos tienen diferentes superficies: van desde los 28 metros cuadrados de los estudios hasta los 89 de las viviendas de tres habitaciones. Pero si por algo destacan estos inmuebles es por su precio, ya que la renta oscila entre los 119 y los 370 euros al mes. Además, estas cifras no pueden superar el 20 por ciento de los ingresos brutos de la unidad familiar del adjudicatario.
Acceder a un piso de este tipo suele ser para muchos la vía para alcanzar la ansiada independencia, que se hace casi inalcanzable para aquellos cuyos salarios no permiten acceder a los precios que dicta el mercado. No es de extrañar que Julia María Pando llorara de alegría cuando le anunciaron que el bombo había elegido la bola con su número, el que la convertía en futura arrendataria de una de las viviendas de La Barquerina. «Lloro de emoción y de alegría», reconocía entusiasmada. Apunta que «no pensaba que me iba a tocar porque nunca me toca nada». Ayer fue su día de suerte. «Significa muchísimo porque es una ayuda muy importante para poder independizarme», agrega. Al igual que muchos de los afortunados, a sus 28 años continúa viviendo con sus padres. Es el mismo caso de Víctor Fernández, que no oculta sentirse «muy contento» porque empezará a vivir solo. Otra agraciada, Begoña Menéndez, compartía la alegría con el resto de adjudicatarios y precisaba que «aunque nunca me había tocado nada, ni lo puesto en la lotería, la esperanza nunca se pierde». Tampoco la había perdido Ana Rosa Tuero para su hijo de 22 años Rubén Fernández. «Es una alegría muy grande viendo cómo están los precios. De otra manera no podría empezar a vivir por su cuenta», indica.
«Lloro de emoción y de alegría porque significa muchísimo, es una ayuda muy importante»
<Julia María Pando>
«Es una alegría muy grande que le haya tocado a mi hijo viendo cómo están los precios»
<Ana Rosa Tuero>
«Nunca me había tocado nada, ni lo puesto en la lotería; la esperanza nunca se pierde»
<Begoña Menéndez>
«Estoy muy contento y con este piso podré independizarme, ahora vivo con mis padres»
<Víctor Fernández>