CELSO PEYROUX
Ya han vuelto los escolares a las aulas. «?Una tarde parda y fría (?) los colegiales estudian?», escribe don Antonio Machado evocando con añoranza el regreso a la escuela. Aquel niño que fuimos y que aún llevamos dentro. Traigo un modelo que me resulta cercano y familiar pero extensivo a todas las zonas rurales: de más de los quinientos niños en los años sesenta escolarizados hay una matrícula en Teverga para este nuevo curso de treinta y siete alumnos. Algo habrá ocurrido en todo este tiempo para la desbandada. Sociólogos, pedagogos, padres, profesores y, sobre todo, los políticos tendrán que ponerse a trabajar sobre esta cuestión prioritaria para la convivencia, la labor y la tolerancia. Formación y educación van de la mano y así tienen que ir padres y maestros sin que los primeros hayan tenido que cursar el Bachiller y el saber de Piaget o de Gessell. Sólo indicarles las sendas del bien y del mal, los valores perdidos y el respeto al maestro. Irene. Paz. Luces y buen hacer. Tu nombre me sabe a hierba. Magíster dixit.