Pola de Siero,
Manuel NOVAL MORO
El Club Kayak Siero se ha caracterizado en los últimos años por una muy buena cosecha de palistas veteranos, pero ahora, sin desmerecer a los adultos, que tienen mucho mérito por seguir aún al pie del cañón, parece que es el momento de dar paso a los nuevos valores.
Uno de estos jóvenes con proyección es Íñigo Noval Santa María, el palista de 13 años que esta temporada, la primera que compite en la categoría juvenil, ha cosechado numerosos éxitos.
El más importante, la plata del Campeonato de España en una competición celebrada en Verducido (Pontevedra), a la que habían acudido 73 palistas. Este puesto es más meritorio si se tiene en cuenta que participaban chavales de 14 años, y a estas edades un año arriba o abajo puede ser determinante.
Por otra parte, obtuvo muy buenos resultados en los campeonatos sectoriales, en los que se enfrentó con palistas de Castilla y León, Cantabria, País Vasco, La Rioja y Asturias.
Quedó en segundo lugar en la prueba de Trasona y el primero en Villalcampo, en Zamora. Por otra parte, corrió competiciones de fondo en las que obtuvo puestos altos: tercero en Zaragoza y sexto en la localidad leonesa de Boñar.
El joven deportista poleso lleva cuatro años en el mundo de la piragua, siempre en el Kayak Siero, en los que ha demostrado una muy buena proyección. Su entrenamiento abarca cinco días a la semana. Los lunes, miércoles y viernes dedica hora y media a la preparación en el gimnasio, y los sábados y domingos se entrena en el agua.
Su entrenador, Juan José Domínguez, dijo que el joven poleso tiene en el club Kayak muy buenas referencias. Un buen ejemplo para el piragüista infantil es el veterano Fernando Figaredo, que empezó hace más de veinte años en el club y hoy en día sigue cosechando éxitos. Ahora, el palista infantil se va a Irlanda a estudiar un curso entero. Pero eso no significa que vaya a abandonar la actividad. Desde ahora hasta diciembre tiene ya un programa de entrenamiento a base de correr y ejercicios de gimnasio para no perder la forma. El campeón debe seguir forjándose por muy lejos que esté del río Nora.