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El Nora, deuda pendiente en Siero

El puente romano de Colloto, testigo de numerosas riadas e inundaciones

El municipio afronta la mejora del cauce del río tras años de contaminación de sus aguas e inundaciones en todo el territorio

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El puente romano de Colloto, testigo de numerosas riadas e inundaciones
El puente romano de Colloto, testigo de numerosas riadas e inundaciones manuel noval moro
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Una de las parroquias más castigadas por las inundaciones del río Nora es Colloto. El puente romano de la localidad (en la imagen, en una crecida del río en 2007), el único que sobrevivió a la riada más grande de la historia, ocurrida en el siglo XVII, ha sido testigo en los últimos años de decenas de inundaciones. Una canalización del río llevada a cabo hace cuatro años ha contribuido a aminorar notablemente los daños producidos por el agua en la parroquia. Ahora sigue habiendo crecidas, pero los niveles de agua son mucho más moderados, informa M. NOVAL

Pola de Siero,

Manuel NOVAL MORO

El concejo de Siero tiene en el río Nora una de sus señas naturales de identidad. A pesar de ello, la relación del río con los que viven en su entorno no ha sido siempre idílica. El río ha crecido en varias ocasiones causando daños considerables y, por su parte, los habitantes de Siero han estado castigándolo con vertidos durante decenas y decenas de años.

Ahora parece que la relación entre el río y su entorno está mejorando considerablemente, aunque con altibajos. En los últimos años las aguas han bajado relativamente limpias a lo largo de muchos tramos. En Pola de Siero ha habido diversas actuaciones encaminadas a mejorar el cauce y su entorno. La nueva senda fluvial que va desde El Molín hasta cerca de Lieres, aunque ha restado naturalidad al paisaje, lo ha abierto enormemente al ocio y ha producido una mejoría notable en toda la zona. Además, se construyó un embarcadero para los piragüistas del Club Kayak Siero.

Sin embargo, en los últimos meses ha sido precisamente el presidente del club de piragüismo local, César Loredo, el primero en denunciar la existencia de vertidos y un descenso preocupante del caudal, provocado por las extracciones de empresas. El problema, que por momentos parece aminorarse, vuelve a rebrotar cada cierto tiempo provocando el malestar y las protestas de los piragüistas.

Por otra parte, también en la Pola, está pendiente de recuperar la zona en la que hace unos años estaban ubicados el matadero y la depuradora. El Ayuntamiento incluirá la recuperación del cauce del río para el ocio en un plan global de desarrollo urbanístico que incluirá una losa sobre el ferrocarril y que llevará a cabo conjuntamente con la empresa Feve.

El río ha dado muchos problemas en la parroquia de Colloto. Hasta hace cuatro años se producían inundaciones muy graves que afectaban a caminos y viviendas. Juan Fernández Valdés, que vive a unos cincuenta metros del puente romano, sabe lo que es sufrir las consecuencias de las riadas: «Hay riadas muy grandes desde los años setenta; a partir de entonces, cada vez fueron mayores, y la más grande fue hacia el año 2000». Entonces el agua invadió el sótano de su casa hasta alcanzar un metro ochenta centímetros de altura, y le cubrió completamente tres coches que tenía en la vivienda.

Hace cuatro años, la entonces Confederación Hidrográfica del Norte llevó a cabo una canalización de las aguas, y desde esta actuación las inundaciones fueron mucho menos virulentas. «Desde que hicieron la canalización sigue habiendo riadas, pero las inundaciones nunca pasan de quince centímetros».

Los vecinos de Lugones también han sufrido las molestias del paso del río Nora por su localidad, en este caso por la contaminación. Las aguas bajaron muy sucias durante cuarenta años, hasta que en 2003 el lugonense José Antonio Coppen comenzó a gestionar la limpieza del agua. En primer lugar, fue a ver al presidente de la Confederación de entonces, Fernando Landa, para pedirle su apoyo, y contó con buena disposición; pero, además, era necesaria la intervención del Consorcio de Aguas de Asturias, Cadasa, presidido por Alberto Álvarez Rea. En un encuentro personal con Coppen Álvarez Rea le dijo: «En dos o tres meses el agua del río bajará limpia». Efectivamente, poco tiempo después del encuentro, en agosto de 2003, la contaminación se había reducido al mínimo en la zona. El pasado mes de agosto el fantasma de los vertidos volvió a renacer en Lugones, cuando las aguas volvían a bajar muy sucias. Los hechos fueron denunciados por el edil de Conceyu, Rafael Rodríguez, y el problema pareció solventarse.

El destino del río Nora habrá de ser inevitablemente bajar cada vez con aguas más limpias y más controladas. Es un tesoro natural que Siero debe mimar por su propio bien.

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