MANUEL NOVAL MORO
Hace muchos años un señor de la Pola le preguntó al cura si Dios era capaz de hacer una bola tan grande que no pudiera con ella. El cura balbuceó. Lo había pillado con el pie cambiado. Yo en su lugar habría dicho: «Sí, ¿por qué no?» y ya está. Porque se trata de teoría, y la teoría lo aguanta todo. No hay más que ver cómo se habla de reducir el gasto del Patronato de Deportivo Municipal, y de que subir tres euros al trimestre a cada vecino es atentar gravemente contra la subsistencia de la economía familiar y cómo se propone a renglón seguido construir otra piscina climatizada, sí, una de esas tan baratas de hacer y mantener. Por eso me gusta la teoría, lo que se dice de palabra sin necesidad de pensar en llevarlo a la práctica, porque uno puede decir lo que le de la gana y quedarse tan tranquilo. Sólo tiene que sonar coherente, no hace falta que lo sea. Y ahí Siero sí que manda, Siero tiene la discutible virtud de construir bolas tan grandes que no puede con ellas.