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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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Grado,
Lorena VALDÉS
Se dejó llevar por la pasión del momento. Pero los impulsos, muchas veces se pagan caros. Robar flores al Ayuntamiento de Grado, aunque sea para tener un detalle romántico, de esos que no abundan en pleno siglo XXI, con la mujer a la que se quiere, tiene sus consecuencias y es que la justicia parece que no entiende de sentimentalismos.
Ser un romántico en Grado significa rascarse el bolsillo. Si no, que se lo pregunten al joven Efrén G. C., que acaba de ser condenado a pagar 259,20 euros por arrancar varias plantas de una jardinera, propiedad municipal, con la única intención, según su versión, de regalárselas a su novia y demostrarle todo su amor. En plena crisis económica y con dificultades para llegar a fin de mes, toca buscar alternativas para que las relaciones amorosas no caigan en la rutina. Pero no siempre es fácil, sobre todo, si, como en este caso, los jueces están por el medio para obligar a los ciudadanos a cumplir con la ley.
Los hechos ocurrieron el pasado mes de junio. Efrén G. C., tras una noche de fiesta con sus amigos en los bares de moda de Grado, regresaba a su casa, pasadas las seis de la mañana. Fue entonces cuando decidió hacer un alto en el camino y bajo los efectos del alcohol, tal y como él alegó ante el juez, no pudo resistir la tentación de coger las plantas con flores color rosa fucsia de la jardinera, ubicada en la céntrica plaza General Ponte, para sorprender a su amada.
Un gesto espontáneo que el autor consideró del todo inocente, pero que pronto tuvo sus consecuencias.
El detalle le salió caro, ya que, aunque se ahorró el paso por la floristería, la Guardia Civil en su patrulla nocturna lo pilló con las manos en la masa: con las plantas en la mano y sin posibilidad de dar marcha atrás. A pesar de sus ingeniosos argumentos, Efrén G. C. no se libró de una denuncia en el cuartel moscón. El joven no consiguió ablandar el corazón de los agentes, que se mantuvieron firmes en el cumplimiento de su deber. El denunciado y sus amigos no podían creerse lo que estaba ocurriendo.
Tres meses después de los hechos, el joven ha sido condenado por el Juzgado de instrucción n.º 2 de Grado a abonar el importe de 139,20 euros al Consistorio moscón para la reposición de las jardineras y las plantas al estado anterior a su infracción. Así como otros 120 euros por ser autor de una falta de estafa.
En resumen, que el ramo o el ramillete en cuestión le ha salido al muchacho por casi 300 euros. Casi nada. Ser un romántico o comportarse como tal ha pasado de moda o sale caro. Al joven le hubiera dado menos problemas mandar un mensaje cariñoso al Facebook o al Tuenti de su novia, las redes sociales que triunfan ahora y una de las principales vías de comunicación entre la juventud.
Habrá que confiar en que su «Julieta» sí haya valorado el gesto de este «Romeo» del siglo XXI y al final los 300 euros sean una anécdota para contar a sus nietos.
El caso
Tras arrancar unas plantas de una jardinera en la plaza General Ponte, la madrugada del pasado 6 de junio, el joven explicó a los agentes de la Guardia Civil, ramillete en mano, que eran para regalárselas a su novia.
Denuncia
Los agentes no dieron por buenas las románticas e insistentes explicaciones del joven y presentaron una denuncia en el cuartel de Grado. El joven no se cree lo ocurrido.
Juicio
A pesar de presentar diversas alegaciones ante el juez, entre ellas que la noche de los hechos se encontraba bajo los efectos del alcohol, el joven ha sido condenado a pagar 259,20 euros. La justicia consideró que la Guardia Civil relató los hechos de forma totalmente convincente.
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