Gijón, Ángel CABRANES
Irene Cabal Iglesias, la joven de 25 años, sin antecedentes, que en diciembre de 2007 apuñaló en Villaviciosa al que fuera su pareja durante un tiempo, y con el que había mantenido una tortuosa relación, es posible que no ingrese en la cárcel. Los seis años de prisión que solicitaba para ella la fiscalía por un delito de asesinato en grado de tentativa fueron ayer rebajados a cuatro años y pueden quedar compensados si la joven se compromete a continuar recibiendo tratamiento de desintoxicación de estupefacientes hasta obtener el alta definitiva. La joven, que también está siendo tratada por un trastorno de depresión, tampoco podrá establecer ningún tipo de comunicación con la víctima durante cuatro años. El acuerdo entre la fiscal y la abogada defensora (la acusación particular se retiró del caso), que ayer se ratificó ante el juez de la Sección Octava de la Audiencia Provincial, incluye también que abone 4.000 euros a su víctima, lo que ya ha hecho.
Igual que ocurrió el día de autos, cuando tras apuñalar a su ex pareja llamó al 112 y a la Guardia Civil para dar cuenta de su agresión, ayer en el Juzgado gijonés Irene Cabal tampoco eludió su culpabilidad. «Sí, me reconozco como autora, pero no fue intencionado», admitió en la sala. Según explicó, cuando se citó con Marcos G. T., su ex pareja, en un hotel de Miravalles (Villaviciosa), no tenía intención de matarle. La agresión, insistió, «no fue algo premeditado».
Según el relato que ayer hizo en la sala de vistas, «habíamos estado (su ex novio y ella) tomando ron y rayas de ketamina -una droga con potencial alucinógeno- desde las cinco de la tarde del día anterior». Juntos fueron al hotel y en la habitación comenzó una discusión a propósito de otras relaciones que él había mantenido. Marcos G. T. optó por abandonar el lugar y se dirigió hacia el aparcamiento para recoger su automóvil. Cabal le siguió hasta el lugar de los hechos y sin mediar palabra le asestó una puñalada en el hemitórax izquierdo con una navaja que había llevado. Inmediatamente la autora realizó una llamada telefónica al 112 y a la Guardia Civil y confesó la autoría de los hechos, entregando el arma con la que había llevado a cabo el apuñalamiento. La víctima fue trasladada al ambulatorio de Villaviciosa y, posteriormente, dada su gravedad, al Hospital de Cabueñes y al Central de Oviedo, donde fue intervenido quirúrgicamente.
La relación entre Irene Cabal y Marcos G. T. había sido agitada mucho antes del intento de asesinato. De hecho, la mujer había logrado una orden de alejamiento por violencia de género tras las agresiones de su pareja. «Fue condenado por maltratarme», aseguraba ayer. Aun así, la joven continuaba compartiendo con el agredido «alguna salida de fiesta los fines de semana», como en el día de autos. Los dos guardia civiles que detuvieron a la acusada confirmaron durante el juicio que «no era la primera vez que habíamos intervenido por un litigio entre ambos». Asimismo, reconocieron que Irene Cabal «se entregó de manera voluntaria nada más cruzarnos con ella en coche por el camino que conduce al hotel». Un amigo de los dos implicados aseguró también ante el juez que «había escuchado la intención de Irene de agredir a Marcos, pero nunca me lo dijo ella, siempre lo oí de terceras personas». Por ese motivo, al joven le «sorprendió» lo sucedido, aunque ratificó que ambos consumían «alcohol, pastillas y ketamina» con cierta asiduidad.