Pola de Siero,
Manuel NOVAL MORO
La plaza de abastos de Pola de Siero se estrenó ayer como espacio polivalente con la jornada del encaje organizada por la asociación Xana Bolillos. Casi cuatrocientas encajeras exhibieron bajo la doble bóveda del edificio recién rehabilitado sus habilidades en una práctica que parece imposible de llevar a cabo vista desde fuera.
Conchita Corujo, presidenta de la asociación, se mostraba ayer satisfecha con la acogida y, también, ilusionada con las perspectivas de Xana Bolillos para los próximos años. Su intención, a la hora de realizar estas jornadas, que ya van por la sexta edición, no es otra que «seguir aprendiendo», porque ésta es una labor que lleva mucho trabajo, que requiere mucha habilidad y de la que siempre se está aprendiendo.
Las encajeras, llegadas de todos los rincones de España, se mostraban encantadas con el emplazamiento. «Es un sitio precioso», comentaba un grupo dejando su labor para levantar la cabeza un rato y observar la gran plaza cubierta. Además de las encajeras, hubo varios puestos de venta de material que despertaron mucho interés entre las asistentes.
La asociación de la Pola cuenta con 60 socias. Sus componentes se dan cuenta en los viajes que hacen a otros países para seguir aprendiendo del camino que queda por recorrer. «Somos unas pulgas», en palabras de la presidenta del colectivo.
Su ilusión ahora es que Pola de Siero cuente con una escuela de encaje para que las más veteranas dejen su legado a aquellas que quieran incorporarse a esta labor, que, aunque por su dificultad parece enervante, es un vehículo de relajación.