CELSO PEYROUX
Hace unos años, un buen amigo francés me trajo un libro con el que me sorprendió gratamente. Se trataba de la «Révolte dans les Asturies», escrito por Albert Camus. Una pieza de teatro en la que el Nobel francés retrata la Revolución de Octubre, ocurrida en Asturias hace setenta y cinco años, con su compromiso solidario, la absurdidad de la vida y de la muerte y el deber de ser un hombre en pie y de una sola pieza a pesar de todo y contra todo. El amigo bajó con el recordado y querido Ramón Argüelles, vigilante de Hullasa, y este cronista por la «novena-sur» del pozo San Jerónimo para saber lo que era una mina. Hace unos días se recordaba en el Club de Prensa de LA NUEVA ESPAÑA aquella dolorosa revuelta y también a Camus. Alguien en la sala preguntaba por los alcaldes/alcaldesa de los Valles del Trubia. Los asistentes se miraron unos a otros y luego buscamos por debajo de las sillas y de las mesas, pero no estaban. Si Mariano Alonso, el buen y prudente alcalde de Teverga en 1934, se levantara, les llamaría a los cuatro por su nombre. «Manca finezza e vergogna», dignidad y respeto.