Luerces (Pravia),
V. DÍAZ PEÑAS
El patrimonio artístico y cultural del concejo de Pravia está de enhorabuena. Después de continuos trabajos de rehabilitación, la iglesia de Luerces, en el valle del Narcea, ha recuperado su esplendor. Hace poco más de cinco años las goteras entraban en el templo como si no hubiese tejado. Ahora, la iglesia muestra su origen románico, del siglo XI, y unas pinturas murales en el presbiterio fechadas en torno al siglo XVII. Las joyas de Luerces ya están listas para admirar.
Hace algo más de cinco años, el área de Cultura del Ayuntamiento de Pravia apostó decididamente por este templo. La iglesia, de origen románico primitivo, no gozaba de buena salud y las grietas y goteras hacían peligrar su existencia. El hecho de que Luerces tuviese un importante valor artístico e histórico fue la clave para que año tras año se solicitasen subvenciones a la Consejería de Cultura y el Consistorio aportase fondos para su rehabilitación. En todo este tiempo se ha invertido algo más de 60.000 euros.
Lo primero que se hizo fue actuar en la cubierta y consolidar el ábside por el exterior. Se mejoró el pórtico de entrada, se hicieron catas de pintura, se retiró el retablo que tapaba el altar del presbiterio y se recuperaron los murales, datados en torno al siglo XVII. Se consolidó y adecentó el arco románico y se realizaron drenajes exteriores para evitar las humedades. También se colocó madera en el altar y se rejunteó la piedra para evitar cualquier tipo de filtración. Después de las obras, el resultado salta a la vista tanto por dentro como por fuera.
La iglesia, como constatan los propios vecinos de Luerces, no parece la misma. Hace unos años estaba prácticamente en ruinas. Su origen románico apenas se apreciaba, las goteras se contaban por decenas y las pinturas eran prácticamente invisibles. Ahora las joyas de la iglesia, el presbiterio románico y sus pinturas del siglo XVII lucen como si fueran nuevas y los vecinos se muestran encantados. Aunque todavía tienen que asimilar que tienen un tesoro en su pueblo.
La concejala de Cultura, Valle Iturrate, explica que tras las obras de restauración, dirigidas por María José Ruitiña, queda patente la importancia histórica del templo.
«No sólo se ha evitado la pérdida de este patrimonio. Se ha conseguido consolidar un importante monumento románico que conserva unas interesantes pinturas murales en las que se narra la vida de Jesús», concretó.
El Ayuntamiento, que ha conseguido una ayuda de Cultura para rehabilitar dos de las cuatro tallas de la iglesia, una románica, incluirá este templo dentro del plan de recorridos turísticos del concejo. Y es que ahora que la iglesia está en condiciones, hay que publicitarla y darla a conocer, apuntan. La iglesia lo merece.