VICENTE A. MONTES ÁLVAREZ
Últimamente convence que las historias de Mortadelo y Filemón puedan ser reales; como aquel caso en el que todos quienes recibían una carta morían al leerla. Al final Mortadelo descubre que la epístola carecía de signos de puntuación y el lector, al no haber pausas, se moría por asfixia durante la pretendida lectura. Un caso parecido se esté presentando en el centro de salud de Pola de Siero, muchos pacientes comentan que en el trayecto desde su casa al ambulatorio se agravan. Descartado el aire del Bayu, cuando uno recorre el camino, tiene la evidencia: ¡La Esquina del Dolor! Ese «fistro» de esquina en la margen izquierda de la carretera, después de la glorieta, en el edificio en construcción, que literalmente se mete en la vía pública. Es entonces cuando el paciente se indigna, recuerda los metros que tuvo que separar del eje del camino para construir su casa, piensa en la concejalía de Urbanismo, en todo lo malo y? ¡persona que empeoró! A alguien habría que pasar la factura por daños a la salud pública. ¡Ay, madre! ¡Esto ye peor que la gripe A!