Pola de Siero,
Franco TORRE
Las puertas de la escuela para menores de 3 años Carmín de Pola de Siero son diferentes. Al igual que cualquier otra puerta de cualquier otro edificio, éstas dan acceso a las diferentes habitaciones, pero son diferentes. No se trata de su color o de que tengan una forma extraña, sino, simplemente, de que sus quicios están revestidos con una película de goma que impide que los niños metan la mano y se hagan daño.
Iniciativas como ésta, introducidas también en la escuela La Manzana, de Lugones, han permitido a los centros alzarse con el primer premio del concurso nacional de proyectos para la seguridad del entorno escolar, convocado por el Ministerio del Interior.
Ambos centros se alzaron con el galardón merced al proyecto «¿Seguro? ¡Sííí?!», que se desarrolló de manera coordinada en ambas escuelas. No obstante, la mejora de los niveles de seguridad en los inmuebles es sólo una parte del proyecto, que también implica desarrollar una serie de experiencias educativas dirigidas a inculcarles a los niños la prevención y la colaboración para superar situaciones de riesgo. Además, en estas experiencias didácticas colaboraron Protección Civil, el SAMU, la DGT, la Policía Local de Siero, el Centro de Formación para el Consumo de Lugones, el Ayuntamiento de Siero y las familias de todos los niños de ambos centros, lo que propició, además, el conocimiento, por parte de los alumnos -39 en la Pola y 49 en Lugones- de los servicios de emergencia y las fuerzas de seguridad del Estado, así como de los servicios públicos de seguridad. Según destacan la directora de la escuela polesa, Isabel Avello, y la de Lugones, Belén Fresno, el proyecto «se realizó de manera coordinada y con la total implicación de todos los alumnos de ambos centros, así como de los propios equipos educativos», que colaboraron desde el primer día «para posibilitar que el proyecto se materializase rápidamente».
Ambas irán a Madrid el próximo 3 de noviembre, acompañadas de una representación de padres y profesores de ambos centros, para recibir el galardón de manos de los ministros de Educación e Interior. El premio en metálico, 6.000 euros, servirá, cómo no, para mejorar la seguridad en ambos centros educativos, pero más allá de la cantidad económica, ambas directoras reclaman que «se reconozca a los centros como espacios educativos, y no como meramente asistenciales».