Pola de Siero, Franco TORRE
«Con esta obra se satisface una deuda histórica con la Pola». Así presentó hace apenas un mes el proyecto del bulevar de la Pola el alcalde de Siero, Juan José Corrales. Con la expresión «deuda histórica», el regidor se refería a la humilde apariencia de la localidad, a la que pretende dotar de «un aspecto digno» en consonancia con su actual condición, «una de las capitales de concejo más importantes de Asturias». De hecho, la Pola es la capital de un concejo que acaba de superar los 52.000 vecinos. Sobre el terreno crecen un buen número de edificios, llamados a ser los emblemas de la Pola del futuro.
El bulevar será sólo la culminación de la transformación que está sufriendo de unos años acá la localidad, en la que ya se pueden apreciar los cambios. Para entender el desarrollo del casco urbano y el calado real de las transformaciones que ya se han puesto en marcha, ha de tenerse en cuenta la propia historia de la localidad, y la influencia que tuvo el plan de ensanche programado en 1932 por Ildefonso Sánchez del Río. Tal como explica el propio arquitecto municipal, José Benito Díaz, «Sánchez del Río hizo un plan de ensanche que desarrollaba una trama a partir del eje que marcaba la carretera nacional 634».
Esa trama urbana estaba dominada por un edifico emblemático, la plaza de abastos, que diseñó el propio Sánchez del Río. «Otras localidades tienen una iglesia o una catedral», señala José Benito Díaz, «y para la Pola, su catedral es la plaza de abastos». Precisamente, para que la plaza no pierda ese carácter emblemático, se ha acometido recientemente una importante renovación, que ha modernizado su imagen, cambiando el tono verde del tejado por el blanco, y se ha limpiado su interior, dejando entrever el auténtico diseño de Sánchez del Río.
Siguiendo con la historia urbanística de la localidad, en 1976 hubo otro episodio esencial. «Ese año se cambió el trazado de la carretera nacional, que pasó a fluir por la actual calle del alcalde Parrondo», señala Díaz. «Eso trajo apareado una modificación del planeamiento, que supuso la creación de una barrera en la Pola: había una Pola al norte de la carretera y otra al sur».
Esa división se fue superando con diversas obras de urbanización en la zona. No obstante, la construcción de la autopista supuso un nuevo trauma. «Alcalde Parrondo dejó de tener ese carácter de eje de comunicación, pasando a ser una calle», señala el arquitecto. En ese momento la calle dejó de tener una finalidad clara. «Cuando no había autopista esa calle tenía una razón de ser, daba servicio. A partir de ese momento perdió esa condición». En esa coyuntura comenzó a desarrollarse la zona de Siero Este. «Había unos terrenos municipales, un solar de fractura dramática, en la que ideamos colocar los espacios culturales», señala Díaz. Fue el origen del conjunto cultural que formarán el auditorio, la Casa de Cultura y la Escuela de Música.
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